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2030. Viajando hacia el fin del mundo tal y como lo conocemos

(Ed. Deusto)

2030.  Viajando hacia el fin del mundo tal y como lo conocemos

Solo faltan nueve años para 2030 y ha comenzado la denominada “década de acción”, con la Covid-19 como banderín de etapa para culminar una carrera iniciada en septiembre de 2015, cuando los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron los 17 objetivos y 169 metas para el desarrollo sostenible, comprometiéndose a su cumplimiento en el año 2030. Estos acuerdos constituyen un llamamiento a la acción global contra la pobreza, la protección del planeta y la mejora de la calidad de vida de las personas, sin comprometer los recursos de futuras generaciones. Todo ello con la lucha contra el cambio climático como eje central que justifica y refuerza el cumplimiento de todos los demás objetivos.

 

Esta es la famosa “Agenda 2030”, diseñada para cumplirse en un plazo de 15 años, pero cuyo desarrollo no había sido hasta el momento presente, todo lo rápido que se esperaba por diversas circunstancias, entre ellas, por la resistencia y los compromisos poco fiables y realistas de algunos de los actores principales del escenario geopolítico actual. Sin embargo, la crisis provocada por la Covid-19 ha supuesto un revulsivo que, en lugar de entorpecer, ha intensificado y acelerado un proceso, no exento de controversia e incertidumbre, al que Mauro Guillén dedica este libro en el que aglutina y explica las principales tendencias que cambiarán nuestro modo de vida.

Afrontamos un camino lleno de curvas y previsibles turbulencias fruto de las fuerzas convergentes de la demografía, la geopolítica y la tecnología. La forma de afrontar y anticipar estas tendencias será determinante para aprovechar las oportunidades que irán apareciendo y Guillén nos da algunas claves para orientar las velas en la dirección correcta a través de un análisis original basado en el pensamiento lateral que, en lugar de conducir a la obstinación y resistencia, permitirían una adaptación gradual gracias a un enfoque innovador y alternativo.

La crisis de natalidad en occidente, sin relevo generacional, y el baby boom africano, del sur de Asia y de Oriente Medio harán que cambie el epicentro geopolítico, aunque las migraciones internacionales conllevarán cierta redistribución de la población. Países hoy considerados en vías de desarrollo en el sur de Asia y en el África subsahariana contarán en 2030 con una nueva y joven clase media educada en un entorno digital mientras que en Occidente, Europa y EE.UU arrastran el lastre de una clase media envejecida y devaluada que dependerá previsiblemente de los cuidados de los robots y cuyas pensiones no cubrirán sus necesidades básicas.

Los mercados asiáticos y africanos, con la mayor población mundial, liderarán las tendencias de consumo. Al tiempo que alimentar a esta población se convertirá en una gran oportunidad. La próxima revolución agrícola-industrial tendrá lugar en África.

Las mujeres, que cada vez dedican más tiempo a su formación, disfrutan de más oportunidades lejos del hogar y desempeñan un nuevo rol económico y social, poseerán en 2030 más de la mitad de la riqueza y determinarán cada vez más lo que ocurre en el mundo. Esta tendencia podría conllevar, a juicio del autor, entre otras consecuencias, una estructura de poder con menos escándalos, menos corrupción, menos violencia y una redistribución de las inversiones hacia áreas como la sanidad, la educación en un mundo con menos niños y una población más envejecida.

El calentamiento global se ha visto acelerado por una concentración de la vida en los núcleos urbanos. Actualmente, las ciudades ocupan el 1 por 100 de la superficie terrestre, pero aglutinan el 55 por 100 de la población lo que, según el autor, tiende a exacerbar la desigualdad. En un futuro no muy lejano esta tendencia podría desencadenar una crisis social y climática potencialmente catastrófica. Para evitarlo, Guillén no propone cambios radicales a gran escala, sino pequeñas adaptaciones en nuestra forma de actuar que serían más efectivas que las acciones coercitivas como multas o impuestos. Para ello se precisa una labor de concienciación de la población sobre el problema y sus consecuencias para que asuma una responsabilidad individual y se sienta motivada para pasar a la acción.

La escasez de agua, especialmente en algunas regiones del mundo como África es uno de los desafíos más importantes. A su vez, la relación entre agua, energía y alimentación exige soluciones innovadoras como la agricultura vertical en las ciudades y los cultivos en contenedores marítimos, que permiten un uso del agua más eficiente, un menor consumo energético, menos contaminación y emisiones de carbono y un uso intensivo de energías limpias como la solar.

La innovación tecnológica al servicio de la mejor calidad de vida de las personas ha penetrado en todas las culturas y economías y ha cambiado las reglas del juego, permitiendo, entre otras cosas, un mayor acceso al sistema financiero de la población en regiones como África. Pero, sin duda, disrupciones tecnológicas como la automatización, la inteligencia artificial y la impresión 3D van a redefinir la relación entre las personas y el trabajo, entre compradores y proveedores, van a sustituir la actividad mental humana por el aprendizaje automático y a remodelar la actual configuración del transporte. Contribuirán a mejorar la salud, a hacer accesible la cultura y la educación en regiones y poblaciones en vías de desarrollo y a detener el cambio climático.

Todo ello conlleva un nuevo paradigma económico y social, en el que habrá más robots industriales que obreros, más ordenadores que cerebros, más sensores que ojos y más divisas, descentralizadas, que Estados.

La fórmula propuesta por Guillén para afrontar con éxito este camino sin retorno es la de no resistirse y mantener los ojos y la mente abiertos para aprovechar las oportunidades que se abren por delante. 2030 está a la vuelta de la esquina y la cuenta atrás ya ha empezado.

 

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