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¿Y después del petróleo, qué? (Nota Técnica)

Libro bastante técnico, si bien su autor, el ingeniero Juan Rosell – muy conocido por su extensa biografía en puestos de alta dirección de empresas energéticas – consigue enviar dos o tres mensajes clave, que después de leer el libro considero que son imprescindibles de conocer y valorar en su justa medida. Desde un punto de vista literario no me parece que se trate de un libro brillante, ni que "apetezca" tener como libro de sobremesa. Da la impresión, quizás esté equivocado, de que la obra es un "refrito" de múltiples trabajos realizados con otros fines, que se han ordenado de forma más o menos adecuada de cara a encuadernarlos en un formato de libro. Y lo digo porque veo excesivas repeticiones de mensajes, reiteraciones que no por encontrarse en varios capítulos, llegan con más profundidad, aunque, en este caso, creo que el fin justifica los medios, y que no hay que fijarse excesivamente en la forma, sino en el fondo. Sin embargo, aviso a los navegantes valientes que surcan los mares de la literatura sobre temas energéticos, aquí encontrarán más bien un libro de consulta, una batería de datos, de acontecimientos históricos y fechas de gran utilidad, eso sí, con algunas ideas esenciales e imprescindibles.

El autor reflexiona, al comienzo del libro, sobre los errores cometidos por los políticos mundiales, que en la primera mitad del siglo XX no prestaron especial atención a los desequilibrios en la producción/demanda de petróleo. Sin embargo, los que sí lo hicieron fueron los creadores de la OPEP, que en 1960 dieron un paso fundamental para ser algo más que productores, pasando a ser estrategas, participando activamente en la toma de decisiones. Juan describe de forma sencilla y clara la evolución del precio del petróleo a partir de ese momento, así como las tres crisis del petróleo vividas hasta la fecha.

Defiende Rosell que este mineral es a la sociedad actual lo que la sangre al cuerpo humano. Sin casi saberlo, vivimos rodeados de derivados del petróleo como el PE, el PP, el ABS, el PET, el PVC: la mayoría de los productos industriales contienen alguno de estos componentes. A pesar de esto, la petroquímica supone sólo el 10% del consumo mundial de petróleo. La creación de puestos de trabajo, directos e indirectos, del petróleo es de proporciones incomparables con cualquier otra materia prima. Por lo tanto, sería imprescindible que, primero, fuéramos absolutamente conscientes de su importancia estratégica en nuestro quehacer diario y, segundo, ponernos a trabajar por lo que respecta a su correcta utilización.

Dedica a continuación un par de capítulos a documentar por qué el petróleo ha sido el mayor negocio del mundo hasta la fecha, y quiénes han sido sus protagonistas, incluyendo un análisis de la demanda y oferta petrolera, y la evolución de sus precios. Destaca el autor que incluso precios de $85-90 por barril son en realidad similares a los que se pagaban por este mineral en 1980, no en términos nominales, pero si en dólares corrientes del 2006 (1) . Europa aparece como la potencia más favorecida por el cambio euro/dólar, ya que a los ratios que se manejaban por ejemplo en octubre del año 2000, de 0,82 dólares por euro, las consecuencias para una economía tan deficitaria como la europea, y con una dependencia energética que llega al 70%, la crisis actual del petróleo nos podría haber puesto contra las cuerdas.

Insiste en que ya está asumido por todos que el petróleo barato ha llegado a su fin. El problema real es que no es infinito, y que las alarmas llevan sonando bastante tiempo. Los costes de producción varían entre $2 y $16 por barril, por lo que a los precios actuales es probable que también aparezcan reservas que hasta la fecha no estaban cuantificadas. Está claro que hay petróleo para más de una generación. Pero el cálculo para probar la certeza o validez de lo que cada país declara respecto a las reservas petrolíferas bajo su subsuelo es el secreto o la mentira mejor guardada por los países productores de petróleo. Sin embargo, no prevé el autor un incremento mayor de precios, sino una tendencia a la estabilidad "técnica" del mismo, porque ni a los unos ni a los otros les interesa la volatilidad de precios en el mercado.

Anticipando la tesis de la obra, el autor ya nos desvela que confía en que la tecnología y la investigación sea capaz de ofrecer alternativas en el medio plazo. Quedan, en cuanto a reservas, posibilidades de transformar carbón en petróleo, como se hace en Sudáfrica y en China, técnica utilizada por los alemanes (2) desde los años 20. Lo que tanto políticos como técnicos o científicos saben, es que igual que la edad de piedra encontró su fin, y aún quedaban muchos millones de toneladas de piedras, al petróleo le sucederá lo mismo, y encontrará su "peak oil" o punto de inflexión, y a partir de ahí comenzará a ser relegado. Según la Cambridge Energy Research Associates (CERA), fundada por Daniel Yergan - autor de "The prize of oil " (1992), una de las mejores obras sobre la historia del petróleo - este punto no se rebasará antes del año 2030.

En relación con el caso español, Rosell destaca nuestros problemas en relación con la productividad, y nuestra falta de reflejos a la hora de implantar medidas que mejoren la flexibilidad de nuestras fábricas: y es que hay otros dispuestos a hacerlo, o que lo están haciendo ya, y cada minuto que nos retrasemos implica que la brecha se amplía. Es lo que califica como la tiranía de los mercados, especialmente en empresas que no son de accionariado español, sino millones de accionistas internacionales, y ejecutivos que viven fuera de nuestras fronteras y que sólo ven cifras.

El autor reclama consumir menos petróleo, entenderlo como algo valioso y finito, y concentrarnos en las nuevas energías sin olvidar las viejas. Abrir las puertas a todas las posibilidades, desde la opción nuclear renovada hasta el hidrógeno, sin despreciar las renovables que, aunque muy aparentes, son insuficientes y caras. Defiende que no parece serio que siendo conscientes de que el problema existe, no se le ponga solución de forma más rápida.

El libro, como decíamos, contiene varios capítulos con profusión de tablas y datos, así como del caso concreto de varios países: Arabia Saudita, Rusia, Estados Unidos, son analizados en detalle, y ciertamente con datos históricos que para el lector especializado serán sin duda de gran valor.

Rosell comienza en el capítulo 15 a profundizar en la energía nuclear, auténtico corazón del libro y soporte de la tesis con la que el autor concluye. Explica con gran nivel de detalle el caso francés, produciendo el 80% de su electricidad vía nucleares, y como países limítrofes como Italia o España vienen demorando la construcción de nuevas centrales, a costa de comprar energía nuclear a Francia, que tiene sus reactores a tan sólo unos kilómetros de nuestras fronteras. Destaca el papel de la energía nuclear en países en vías de desarrollo, por su nivel de certeza frente a otras alternativas, así como los niveles de seguridad, explicando con detalle el caso de Chernobyl y la nueva tecnología francesa en desarrollo industrial en estos momentos, el reactor EPR. Al contrario de lo que ocurre en España, en Francia las distintas regiones compiten por atraer las próximas inversiones nucleares…

El libro es, en suma, un ejercicio riguroso y técnicamente impecable de apoyo y defensa de la energía nuclear, como respuesta directa y sin atajos al título del libro. En la parte no tan positiva, el autor aprovecha el "cambio climático", (sin buscar aquí el soporte científico que el mismo autor solicita para la crítica social a la energía nuclear), sencillamente porque en este terreno el caldo de cultivo generado es favorable a las tesis de la energía nuclear como alternativa al petróleo (3) .

Otro punto de vista

No deja de ser curioso que unos días antes de que completase la lectura de este libro, tuviera la oportunidad de escuchar al profesor Pedro Antonio Merino – Director del Servicio de Estudios de REPSOL YPF – en una interesante conferencia del IESE en relación con la energía (4) , destacando que las reservas y la producción de petróleo se encuentran en lugares distintos al consumo, y que es esto lo que hace que el petróleo tenga, y haya tenido en la historia, un impacto geoestratégico.

"1-1-1" es una regla mnemotécnica que Pedro comparte, para recordar que hasta la fecha hemos consumido un billón de barriles, que hay un billón de reservas probadas y que se estima que hay otro billón de reservas por descubrir. A estos, habría que añadir otros siete billones estimados en recursos no convencionales, por ejemplo las arenas bituminosas de Canadá. Por lo tanto, se muestra escéptico ante los que alertan sobre la escasez a corto plazo del petróleo.

Reflexionó también sobre los cambios que se están produciendo en el tráfico comercial entre EEUU y China: los primeros han duplicado su nivel de importaciones y China ha crecido un 350% en los últimos años; subraya además que España ya es el quinto importador mundial, dependiendo en un 50% de la OPEP. Opina que esta organización tiene mucho petróleo que no produce, reteniéndolo como medida eficaz para mantener los precios.

La demanda de petróleo, según Pedro, sigue el crecimiento del PIB, y si en los últimos años el diferencial se ha abierto ha sido como respuesta al incremento de precios de aquél. Opina que en el transporte no hay sustitutos claros del petróleo, al contrario de lo que están percibiendo en la generación de energía. Termina comentando que los ciclos de exploración a producción tienen una media de 10-15 años, y que la tecnología avanza de forma progresiva, por lo que se muestra optimista de cara al futuro.

(1) Recomienda el autor estudiar la gráfica de los precios del petróleo en dólares constantes de 2006, que figura en la página 67 del libro, para entender la influencia del petróleo en la economía mundial de los últimos años.

(2) Esta tecnología fue angustiosamente exprimida durante la II Guerra Mundial, y que de haber tenido éxito, quizás hubiera cambiado el resultado de la misma.

(3) No dejo de sorprenderme, ni un solo día desde hace meses, de la cantidad de material que se publica aprovechando el tirón de este asunto que nos "sofoca" últimamente.

(4) En la misma sesión de continuidad del IESE, el profesor Antón Uriarte pronunció una conferencia rigurosa y documentada sobre el cambio climático, que el lector también puede encontrar resumida en Know Square.

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