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Una revisión del sector biotecnológico español (Informe)

El sector biotecnológico en España, aún siendo un mercado poco maduro e incipiente, está alcanzando cierta notoriedad en los últimos tiempos y una mayor cobertura por parte de los medios económicos. Además del interés que despierta por sí mismo, en el actual clima económico, se han alzado voces que lo caracterizan como una posibilidad de inversión alternativa interesante. Existen algunos movimientos del capital riesgo, todavía de pequeña dimensión, que empìezan a mirar a este mercado como un des...

El sector biotecnológico en España, aún siendo un mercado poco maduro e incipiente, está alcanzando cierta notoriedad en los últimos tiempos y una mayor cobertura por parte de los medios económicos. Además del interés que despierta por sí mismo, en el actual clima económico, se han alzado voces que lo caracterizan como una posibilidad de inversión alternativa interesante. Existen algunos movimientos del capital riesgo, todavía de pequeña dimensión, que empìezan a mirar a este mercado como un destino posible de sus inversiones. Y finalmente alguna de las compañías que operan en el sector está planteándose su posible salida a bolsa. Todo esto hace interesante echarle una ojeada, aunque breve, a este mercado y describir algunas de sus peculiaridades.

El sector biotecnológico en España

Una definición amplia de la Biotecnología podría ser toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos en usos específicos.

Con esta definición englobaríamos en el sector a compañías que operan en el ámbito de la salud humana (desarrollando productos de terapia regenerativa, productos y test de diagnóstico, fármacos de origen biológico o a partir de células madre, predicción genética de enfermedades, etc), en el sector agroalimentario (producción de semillas modificadas genéticamente para aumentar su resistencia a plagas, enfermedades o sequía, o para alterar su composición nutricional, desarrollo de nuevas fuentes de alimentos funcionales, etc) e incluso en los sectores de bioenergía e industria (producción de carburantes limpios a partir de plantas ricas en almidón o aceites, mejora de procesos industriales, reducción de los efectos contaminantes de procesos industriales, etc ).

En España, hay alrededor de 200 compañías biotecnológicas y su número crece un 20% cada año. La mayoría de las biotecnológicas son compañías jóvenes -con diez años de existencia como máximo-. Cuentan con una inversión en I+D que crece a un ritmo anual del 30%. Su plantilla de trabajadores media es apenas de 15 empleados -con mayoría de mujeres- y casi en exclusiva investigadores. Tienen -como mínimo- una patente registrada, pero en pocos casos productos comercializados. La mayoria tiene una pequeña facturación, normalmente proveniente de servicios a terceros, y en general todavia se nutren de las inversiones iniciales de sus socios fundadores, gestoras de capital semilla o business angels. Varias están inmersas en procesos y rondas de financiación.

Esta simple radiografía del sector refleja una clara desventaja con relación a la que ofrecerían otros mercados europeos (con Reino Unido, Francia y Escandinavia a la cabeza) y por supuesto con EEUU y Canada. Al otro lado del océano hace años que se desató una auténtica revolución en el mundo de la investigación biotecnológica y Europa llega tarde: aunque en la actualidad se han creado alrededor de dos mil empresas europeas puramente biotecnológicas, el mismo número que en Estados Unidos, no se manejan las mismas dimensiones: estadísticamente las plantillas son dos veces más pequeñas, su gasto en I+D es 2,5 veces menor, sus ingresos la mitad, los productos en desarrollo también, la inversión del capital riesgo es tres veces menor, el número de compañías en bolsa equivale a una tercera parte y la capitalización bursátil de éstas es nueve veces menor.

Algunas de las compañías americanas son auténticos casos de éxito y objeto de estudio en las escuelas de negocio, ya que han conseguido crecer y convertirse en grandes coproraciones: Amgen, Genentech, Biogen etc...y han supuesto un efecto locomotora para el sector a nivel mundial.

Volviendo a España, las Comunidades Autónomas más activas en el sector son Cataluña, Andalucía y Madrid, seguidas de Pais Vasco y Valencia aunque todos los gobiernos regionales están reconociendo este sector como un área de gran potencial de crecimiento y están desarrollando actividades de promoción y apoyo. Como modelo de desarrollo es, junto con la alta tecnología, un sector muy interesante ya que no requiere inversión en infraestructura, atrae y fomenta empleo de calidad en los campos científicos, otorga prestigio y renombre, trabaja en asociación con las universidades y centros de investigación y tiene un gran potencial de generar plusvalías.

El papel que jugará la biotecnología está por tanto empezando a calar en las instituciones y, en consecuencia, también empieza a cuajar en medidas concretas: el programa marco europeo y el plan nacional de I+D. Pero, aunque en un futuro próximo se reconocerá como un sector prioritario a gran escala, hasta el dia de hoy, ha crecido casi únicamente a base del esfuerzo emprendedor, ya que ni siquiera el capital riesgo ha sido muy activo hasta ahora.

La creación de una empresa biotecnológica está basada normalmente en un descubrimiento científico o en una línea de investigación prometedora y por tanto asociado a un impulso personal de un emprendedor. En algunos casos asociado a colegas, en otros financiado por las famosas 4 efes (Founder, Friends, Family and Fools) se crea una compañía que muy pronto debe recurrir a financiación profesional y subvenciones.

Respecto a la primera, en España hay un déficit de inversión en fase semilla: sólo el 4.5% de la inversión total en capital riesgo se destina a empresas que estén en su fase previa al lanzamiento o arranque, situación en la que se encuentran la mayoría de las empresas del sector. Por lo tanto no es de extrañar que el porcentaje invertido en biotecnología siga sin llegar al 1% del total invertido en capital riesgo.

Hasta ahora los pocos que se atrevían a invertir en el sector se correspondían con gestoras y entidades generalistas con foco en sectores tecnológicos pero no específicamente en biotecnología, con un perfil fundamentalmente financiero y que asumían participaciones significativas pero no de control. Sin embargo recientemente están apareciendo nuevas entidades y fondos con un perfil diferente, más especializados y enfocados a la biotecnolgía.

Este modelo, que ha sido el modelo de éxito en EEUU, tiene mucho más interés para el sector ya que serán mucho más proactivos dada su cercanía y proximidad a las fuentes científicas (CSIC, CNB, Universidades), disponen de equipos gestores con mayor capacidad de análisis y credibilidad científicas, tienen un mejor conocimiento de los mercados, entornos regulatorios y competencia en el área biotecnológica y por tanto mejor acceso y capacidades en las fases de spin off y desarrollo.

En general, la salida a bolsa como forma de captación de fondos para financiar el crecimiento y desarrollo no está al alcance de la mayoría de las compañías del sector. No sólo por una cuestión de tamaño y escala comparada con otros valores (que las haría poco atractivas y visibles a los inversores), sino por la falta de un mercado bursátil adaptado a las características de estas compañías. En España, a la fecha, sólo Zeltia ha recurrido a una ampliación en bolsa para financiar el desarrollo de su fármaco estrella Yondelis y una segunda a través de su filial Neuropharma. Es posible que en los próximos meses veamos algún otro intento por parte de una biotecnológica española de utilizar esta vía.

Frente a otros sectores en los que el desarrollo de productos tecnológicos precisa tiempos e inversiones menores, las empresas biotecnológicas se ven frenadas por las escasas políticas de promoción y protección. Se espera que el nuevo Gobierno apruebe nuevos planes de apoyo a las empresas biotecnológicas, por el que las subvenciones y ayudas directas del Estado podrían aumentar considerablemente en el sector.

Por último, y para completar esta breve revisión en el ámbito legal y ético, este mercado sigue enfrentándose todavía a gran cantidad de retos legislativos, en muchos casos de ámbito europeo. A modo de ejemplo, y sin que la lista sea exhaustiva, puede hablarse de los siguientes asuntos:

- La falta de un debate social serio y profundo sobre los cultivos transgénicos, lo que ha llevado a la paralización de las aprobaciones de transgénicos en los organismos europeos (a diferencia de EEUU y el resto del mundo, creando un diferencial tecnológico y económico en un sector deficitario en Europa como la agricultura y la ganadería)

- La ausencia de mercados bursátiles alternativos (a diferencia del Nasdaq americano)

- La confusa regulación sobre los bancos de cordón umbilical y sobre la investigación con células madre, entre otros muchos ejemplos.

- La falta de criterios comunes para determinar la calidad de los test genéticos

Como colofón y citando un estudio de una de las compañías más activas en este sector:

"En España existen claras diferencias entre el progreso en la investigación científica y el desarrollo tecnológico; el esfuerzo en la producción científica de calidad en nuestro país no se ha traducido en una actividad paralela de obtención de patentes ni en otros mecanismos de transferencia de tecnología, a pesar de que la calidad científica y la visibilidad de la investigación española, tanto en Biotecnología como en otras áreas, es de gran interés para el desarrollo de invenciones patentables. Con respecto a Europa la falta de inversión pública y privada en I+D sitúa a España en la posición decimocuarta, que no se corresponde con el quinto puesto que ocupa en términos de su PIB."

La actividad emprendedora de científicos y empresarios biotecnológicos está cerrando esa brecha y en los últimos años se han creado nuevas empresas y han salido adelante proyectos que empiezan a reflejar la vitalidad de la biotecnología española. El creciente interés de los inversores en el sector y las necesarias políticas de apoyo y promoción de los gobiernos nacional y regionales presagian un mayor desarrollo de este mercado en España.

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