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Crear una empresa de biotecnología (Informe)

En un artículo anterior describíamos el sector biotecnológico en España, y afirmábamos como aún siendo un mercado poco maduro, estaba alcanzando notoriedad en los últimos tiempos y una mayor cobertura por parte de los medios económicos. Esa afirmación ha sido premonitoria : el reciente nombramiento de una investigadora y emprendedora en biotecnología como ministra de Innovación hará sin duda correr mucha tinta sobre esta materia y traerá a la palestra política algunos de los retos y oportunidade...

En un artículo anterior describíamos el sector biotecnológico en España, y afirmábamos como aún siendo un mercado poco maduro, estaba alcanzando notoriedad en los últimos tiempos y una mayor cobertura por parte de los medios económicos. Esa afirmación ha sido premonitoria : el reciente nombramiento de una investigadora y emprendedora en biotecnología como ministra de Innovación hará sin duda correr mucha tinta sobre esta materia y traerá a la palestra política algunos de los retos y oportunidades que enunciábamos en el artículo mencionado, de los que la ministra es experta conocedora. Parece por tanto oportuno que dediquemos un poco de atención a este sector y en particular a entender mejor como se crea una empresa biotecnológica, a qué retos se enfrenta y cuáles son las principales fases por las que pasa hasta su llegada al mercado.

Todos los que hayan fundado una compañía en España saben que no es un proceso sencillo. A los trámites administrativos, dispersos, (¡estamos lejos de la ventanilla única!), se une la principal, que es la financiación.

En el caso de empresas tecnológicas esto ha sido tradicionalmente aún más difícil. Sin embargo en los últimos años se han creado numerosas empresas biotecnológicas en España, dando pie a un auge de este sector que empieza a ser reconocido, no sólo en España, sino también a nivel Europeo.

Una de las principales razones de este crecimiento en el número de empresas ha sido un cambio fundamental en las administraciones científicas y de los centros de investigación. En España, superado aquél famoso "Que investiguen ellos" existe un buen tejido científico cimentado alrededor de las universidades (tanto públicas como privadas, véase la Universidad de Navarra por ejemplo), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y todos los otros organismos dependientes o bajo la supervisión última del CSIC (Centro Nacional de Biotecnología, Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, Centro de Investigaciones Biológicas, etc.). Según datos publicados España representaba en 2003 el 16% de toda la producción de literatura científica europea, sin embargo representaba sólo el 2% de las patentes publicadas en Europa. Es decir había un hueco importante en la transferencia de tecnología hacia los sectores empresariales.

Una de las razones que explicaban ese desajuste estaba en que los científicos estaban incentivados a publicar los resultados de sus trabajos, no a patentarlos: cuánto más publicaban mejores evaluaciones y mayores presupuestos obtenían. En los últimos años ha habido un cambio sustancial en la política con la creación de oficinas de transferencia tecnológicas que tienen como misión principal:

…lograr que el mayor número de capacidades y logros científico-técnicos del CSIC se transformen en bienestar social, económico y cultural. Para ello pretendemos:

1. Difundir y Promocionar la imagen y las capacidades del CSIC en los entornos socio-económicos.

2. Facilitar y Fomentar la relación entre nuestros investigadores y los diferentes sectores productivos.

3. Impulsar la Creación de Empresas de Base Tecnológica surgidas en el entorno del CSIC.

(Literal de la declaración de objetivos de la Oficina de Transferencia Tecnológica del CSIC)

Los científicos e investigadores están ahora incentivados y premiados por la producción de patentes que puedan ser objeto de desarrollos empresariales. Los órganos de extensión y transferencia tecnológica de los centros de investigación se comunican con empresas e inversores, acuden a congresos y eventos donde dan a conocer sus patentes y logros de la investigación y fomentan la creación de empresas basadas en esa tecnología en la que los científicos y los centros de investigación ceden o licencian sus patentes a cambio de pagos presentes y/o royalties futuros por la venta de los productos derivados de sus invenciones.

En muchos casos los científicos o investigadores se convierten en promotores de las empresas y llegan a acuerdos con los centros de investigación para incubar su empresa en los mismos centros de investigación, que les ceden sus instalaciones, laboratorios, tiempo de sus empleados y recursos a cambio de alquileres, royalties o participaciones accionariales en las empresas.Esta fase de incubación es crítica ya que no todas las invenciones, patentes o tecnologías pueden desarrollarse en productos o aplicaciones que puedan algún día llegar al mercado.

En esta fase surge un primer dilema moral que los investigadores y los administradores están resolviendo con mucho sentido práctico y entusiasmo capitalista. El conflicto surge por el hecho de que trabajos de investigación sufragados con dinero público se transfieren a empresas privadas con ánimo de lucro. Las oficinas de transferencia tecnológica han aplicado la regla del mayor bien común y han desarrollado modelos de acuerdos en los que la cesión de tecnología se compensa con royalties por las ventas futuras, que se destinan a financiar nuevos proyectos de investigación, es decir se benefician también económicamente y no sólo con el prestigio del éxito de los frutos de sus programas de investigación.

La capacidad de "reconocer la oportunidad" es crítica en el proceso de constitución de una nueva empresa; es decir, la habilidad para relacionar la patente o invención con una necesidad de mercado y de transformar la patente o invención en un "producto" que satisfaga total o parcialmente dicha necesidad. Esa capacidad lleva también a la definición de un modelo de negocio que determinará como la empresa va a ganar dinero y ofrecer rentabilidad a los promotores e inversores. Esa capacidad no siempre está en el científico sino que a veces la perciben otros emprendedores "externos" que promoverán la empresa, contando o no con los científicos.

Estos promotores o emprendedores externos, ven la innovación como una oportunidad para cubrir una necesidad de mercado previamente determinada y pueden ser desde ejecutivos de compañías farmacéuticas que quieren montar su propia empresa, y saben cómo desarrollar y llevar un producto al mercado, consultores o ejecutivos de banca de inversión que conocen las claves para financiar y desarrollar un negocio, médicos clínicos que entienden necesidades de tratamiento o diagnóstico en sus pacientes y se sienten frustrados porque no encuentran soluciones en la actualidad, estudiantes de MBA con orientación empresarial y gusto por la ciencia o empresarios inversores que se sienten atraídos por la tecnología y la innovación.

La experiencia muestra que se puede tener éxito o no independientemente de que la empresa sea constituida por el científico emprendedor o por el emprendedor externo, ya que ambos cuentan con puntos fuertes que juegan a su favor y puntos débiles que juegan en su contra. Mientras los científicos conocen la tecnología desde dentro y pueden generar un impulso muy fuerte en su desarrollo (un efecto "push"), no siempre se sienten suficientemente comprometidos como para abandonar la vida académica y carecen de los conocimientos necesarios para desarrollar un proyecto empresarial.

Por el contrario los emprendedores externos tiran del grupo científico (efecto "pull") y se sienten atraídos por los retos empresariales, pero muchas veces subestiman las dificultades o sobrevaloran las bondades ofrecidas por la tecnología. Ambos perfiles aportan cualidades necesarias para el buen fin de un proyecto biotecnológico y más tarde o más temprano se conjugan en la mayoría de los casos, bien naturalmente, bien por aportaciones de socios e inversores durante el desarrollo de la empresa.

En las primeras fases de constitución e incubación las necesidades de capital suelen ser limitadas pero enseguida se precisan más aportaciones de capital para continuar el desarrollo. En estas primeras fases las necesidades financieras se cubren con aportaciones de los fundadores y de personas normalmente muy próximas. En el argot de los expertos, las 4 F´s: Founders, Family, Friends & Fools.

Las distintas fases de desarrollo y financiación del proyecto son las siguientes:

1.- Fundador-Inventor de Tecnología - Fundador Emprendedor externo
2.- Reconocimiento de la Oportunidad
3.- Derechos de Propiedad Intelectual
4.- Financiación y desarrollo del equipo
5.- Desarrollo tecnológico
6.- Supervivencia, financiación adicional, licencia IP, aplicaciones secundarias
7.- Producto en el mercado

Al ir creciendo las necesidades financieras del proyecto es necesario acometer nuevas rondas de financiación, normalmente asociadas a hitos relacionados con el progreso y la viabilidad del proyecto. Estas nuevas rondas de financiación son fundamentales y exigen un gran esfuerzo al equipo promotor ya que en ellas entran inversores profesionalizados de diverso perfil: business angels, capital riesgo, inversores institucionales, banca de inversión, family offices etc.

En la fase de capital semilla (Seed round) suelen participar los fundadores, y se incorporan Business Angel y algunos seed venture capital, o empresas de capital semilla, normalmente especializados. En estas fases también se trata de conseguir el máximo de subvenciones y présamos participativos que aporten capital a un coste menor y que no diluyan a los accionistas iniciales cuando la valoración de la compañía es muy baja.

Según las necesidades particulares del proyecto puede haber una ronda puente (Bridge round) antes de la Serie A, en la que no suele haber grandes cambios en el accionariado, aunque puede entrar algún inversor nuevo.

Las distintas etapas o rondas de financiación por las que pasa típicamente una compañía biotecnológica en su ruta a la madurez son las siguientes:

1.- Financiación Inicial (4 Fs)
2.- Capital semilla, Bus. Angels
3.- Financiación serie A : VCs Inversores institucionales, externos
4.- Financiación serie B : ampliación, nuevos inversores, nuevos VCs
5.- Financiación adicional, otras ampliaciones venta, licencias, salidas VCs y entrada nuevos socios.
6.- Venta compañía, Venta o licencia de tecnología, OPV, etc.

Serie "A" es la primera ronda de financiación importante y la de mayor dificultad para el equipo gestor. Normalmente en esta fase:

  • Se desarrolla un equipo multifuncional
  • Se definen los hitos de una forma clara para los próximos 2-3 años
  • Existen claras barreras de entrada que protegen la IP
  • Se empiezan a considerar las estrategias de desarrollo futuro

El desarrollo de la estrategia futura de la compañía es fundamental y hay que asegurarse que en esa estrategia están alineados tanto los accionistas inversores como los accionistas gestores. Normalmente los gestores de las compañías tienen en su cabeza el objetivo de "crecer y desarrollar la compañía". Los inversores tienen en la suya "la salida", es decir, la obtención de golosas plusvalías tras la venta de sus participaciones a otros inversores.

Suponiendo que el proyecto tecnológico supere todas las fases e hitos a los que se debe enfrentar en su desarrollo y se empiece a vislumbrar su salida al mercado en forma de producto o aplicación similar, la empresa se enfrentará a una serie de decisiones estratégicas que deben empezar a definirse lo antes posible. Estas se refieren al modelo de desarrollo de negocio : vender o licenciar la tecnología a otras empresas que tengan mayor estructura para llevar el producto a las últimas fases de desarrollo, normalmente muy caras y complejas, y al mercado, o desarrollar la compañía funcionalmente para comercializar el producto directamente.

Si elegimos la primera opción, es muy importante determinar cuándo : en qué fase del desarrollo y validación de la tecnología procederemos a la licencia o venta, decisión que se aisenta sobre una ecuación con múltiples variables : valor de la compañía en el momento de la venta, riesgo remanente hasta mercado (que probabilidades de fallar antes de comercialización), mercado potencial objetivo (lo que incluye tanto el tamaño de la oportunidad como el mapa competitivo), capital disponible y necesidades de liquidez de los socios (es decir, de recuperar la inversión con ganancias).

Para la segunda opción es fundamental la disponibilidad de capital, bien por aportaciones de socios o a través de una salida a bolsa. Suele darse en casos en los que la tecnología sea susceptible de convertirse en múltiples productos o líneas de trabajo de gran potencial y relevancia y es fundamental el concurso de gestores con mucha experiencia y socios fuertemente comprometidos.

Como se ve la creación y desarrollo de una compañía biotecnológica es una aventura apasionante que desborda el ámbito tecnológico y científico y muy pronto requiere de las aportaciones de múltiples partícipes junto con los emprendedores. El premio es muy grande: la posibilidad de llevar una innovación científica o tecnológica desde idea a ejecución y hacerse rico en el empeño, pero los riesgo son muchos y la mayoría de los proyectos se quedan por el camino o deben ser reformulados durante su desarrollo. Afortunadamente, para el vigor del sector biotecnológico, en España tenemos muchos emprendedores científicos y externos que están dispuestos a acometer esa arriesgada aventura.

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