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El futuro de la Banca Española tras la Crisis Financiera (Conferencias)

El pasado 27 de Noviembre asistimos en el Hotel Eurobuilding en Madrid a una prometedora conferencia organizada por la APD y PriceWaterhouseCoopers. Y señalamos prometedora no sólo por la lista de ponentes -primeros referentes del sistema financiero español- sino también por el título de la jornada, "El Futuro de la Banca Española tras la Crisis Financiera", que por el uso de tal singular preposición -"tras"- en un escenario tan poco ortodoxo y previsible como lo es el actual, adelanta un ciclo y nos sitúa ya fuera del sombrío panorama de los últimos meses.

La inauguración corrió a cargo de D. Juan Carlos Ureta (presidente de Renta 4 y consejero de la APD) y D. Carlos Mas (presidente de PriceWaterhouseCoopers y también consejero de la APD). Ambos reflexionaron sobre la situación actual como punto de partida y engranaje para el resto de participantes.

Juan Carlos Ureta recordó la extrema dificultad a la que se enfrentan las entidades financieras, organismos reguladores y gobiernos para poner en marcha soluciones adecuadas que solventen los innumerables problemas de un sector que, en lo que llevamos de año, ha perdido en Bolsa cerca de un 45%.

Carlos Mas enumeró y clasificó estas medidas (monetarias y fiscales, regulación y supervisión, adaptación y entendimiento del entorno) al tiempo que apuntó las razones intrínsecas de la situación actual:

a) Tendencia del ser humano a olvidar las lecciones del pasado y, una verdad que bien podríamos calificar de absoluta, que los ciclos existen.

b) Relevar de su puesto de importancia merecido a la gestión de riesgos.

c) Olvidar una forma de gestión, la sostenible y a largo plazo.

d) De igual modo perder en esa gestión los más altos estándares de prudencia, transparencia y liderazgo responsable.

e) La globalización como fuente de grandes oportunidades, y grandes riesgos –entre los que destaca la rapidez de contagio, y los problemas derivados de un modelo de crecimiento no adecuado).

De la crisis actual se ha hablado y escrito mucho. Su velocidad y severidad está siendo directamente proporcional al ritmo y volumen de noticias, artículos, opiniones y estudios, que el carácter globalizado y digitalizado de este último ciclo pone a nuestro alcance. Este aspecto puede, y de hecho consigue en ocasiones, minusvalorar las reflexiones, opiniones y análisis de los diferentes participes del mercado.

Sin embargo, la maestría con la que D. José Viñals, subgobernador del Banco de España, inauguró la jornada con una ponencia titulada "Presente y Futuro del Sistema Bancario Español", es un claro ejemplo de la capacidad, bagaje y claridad con la que se debe afrontar la difícil, compleja, profunda y global situación por la que atraviesan los mercados financieros y que, como magníficamente expuso el ponente, amenaza la economía global. Recomendándoles la lectura completa de la conferencia [1], tratamos a continuación los aspectos más destacados de la misma.

El subgobernador comenzó su intervención refiriéndose a que el sistema financiero español –que en contraposición al de otros países- "ha sorteado el primer envite", a su juicio, por las siguientes razones:

- La correcta gestión de riesgos de la entidades de crédito españolas, tradicionalmente prudentes en la innovación financiera. Destacable es su mención –crítica- a la viabilidad de productos que no se han sometido al "exámen de los tiempos difíciles" (stress testing), y para los cuales, por tanto, desconocíamos si su aportación es positiva o negativa.

- El modelo de negocio tradicional, que no ha tenido que buscar fuentes alternativas de rentabilidad en productos complejos. Tradicional que, recordó, "no es sinónimo de atrasado o ineficiente".

- El Banco de España, al cual representa, que ha planteado durante los últimos años un enfoque adecuado de prudencia y exigencia, que nace de la experiencia bancaria de finales de los setenta y principios de los 80.

Sin embargo las entidades están afectadas por las distorsiones financieras mundiales, así como la también mundial intensa caída del crecimiento económico. Por ello, los desafíos a los que se enfrenta la banca, para D. José Viñals, son, principalmente y por este orden:

1) Incremento de la morosidad por el rápido deterioro de la actividad económica.

2) Dificultad para obtener financiación, pese a que en España la amplia base de clientes de fortaleza a la estructura de financiación minorista.

3) La moderación sustancial en la concesión del crédito, que si bien reducirá el endeudamiento, también los resultados provocarán/demandarán una mayor contención de costes, incluyendo los procesos de consolidación bancaria –"sólo este esfuerzo de contención permitirá, en el medio plazo, hacer compatible el descenso de la actividad y el aumento de los costes financieros con el mantenimiento de niveles adecuados de rentabilidad"–. La recomendación-invitación es clara.

Para finalizar su intervención, Viñals consideró "indispensable" que las entidades apliquen en este escenario los principios de prudencia, de confianza, de eficiencia, de memoria, de responsabilidad y de transparencia. Destacamos a dos ellos; en primer lugar, la confianza, a la que el subgobernador se refirió como "el principal activo de las entidades bancarias". En segundo lugar, la responsabilidad; si bien nadie discute la búsqueda del beneficio, el único objetivo de ninguna entidad puede ser el beneficio a corto plazo. Destacados, como no, porque los consideramos junto al resto, los principios que deberían formar parte del ADN de cualquier organización empresarial, así como global su última reflexión, "no más, sino mejor estado, y no menos, sino mejor mercado".

El segundo de los ponentes, D. Roberto Higuera, vicepresidente y consejero delegado de Banco Popular, tras una introducción, a nuestro juicio mejorable, en la que comparó retos con problemas –cualquier ávido gestor estratégico haría tal comparación con oportunidades, y no dificultades-, resaltó principalmente, y reiteradamente, la "distorsión en el juego del libre mercado" que producen las ayudas a la banca introducidas en otras jurisdicciones. Las actuales ayudas al sistema, en su opinión, ayudan a mejorar la liquidez pero no serán suficientes para "desatascar" los mercados, y en contraprestación, producen una injusta desigualdad para la competencia en la que se favorece a los bancos con mayores problemas.

Por su parte, el presidente de Caja Madrid, D. Miguel Blesa, valoró las medidas que se están poniendo en marcha en diferentes países por su nivel de acuerdo y sincronización, "sin precedentes", a la vez que aseguraba que nadie puede, ni se atreve, a predecir cuándo acabará la crisis. Centró su ponencia en las fusiones entre cajas de ahorro, "de distintas regiones", abogando por tanto en la introducción de cambios en la Ley Orgánica de Regulación de las Cajas de Ahorros para que la regulación de las distintas comunidades autónomas no supongan un obstáculo a buenos proyectos (que en busca de la eficiencia, se encuentra con la complementariedad de redes y fuerzas de mercado en diferentes regiones). "La fusión es una cuestión de solvencia, y la solvencia, sólo tiene un supervisor", sería la frase que dirige y resume su corta intervención.

Miguel Marín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), y Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) centraron sus respectivas ponencias en la necesidad de aligerar el exceso de endeudamiento y stock de vivienda, así como en el control y gestión de la morosidad. Para el presidente de la CECA no existe un nivel de morosidad clave, aunque no descarta que la tasa registre en 2009 y 2010 niveles "resistibles" o "gestionables" similares a los alcanzados en la anterior recesión de principios de los noventa. Por ello se mostró partidario de transferir parte de los resultados de 2008 (el segundo mejor año de la historia en resultados) a provisiones subestándar para hacer frente al próximo ejercicio, que aventuró más difícil.

En cuanto al excesivo endeudamiento de los últimos años, el siguiente de los ponentes, D. Alfredo Sáenz, vicepresidente segundo y consejero delegado del Banco Santander lanzó un mensaje claro sobre el proceso de desapalancamiento del sector. Un proceso que da lugar principalmente a un menor acceso al crédito, a un mayor costo del mismo, que redunda en un aumento de la desaceleración y que, en España, se traduce en un fuerte desequilibrio exterior. Destacamos su opinión acerca de los cambios significativos, o tendencia a medio-largo plazo, de la banca:

a) Proceso de cambio del crédito al ahorro.

b) Entorno con mayor morosidad y mayor severidad.

c) Mayor coste del crédito, esto es, mayores diferenciales

d) estricto control de costes (incluida la reestructuración).

Junto a estas características, tres aspectos clave durante y tras la crisis:

1) La recapitalización y desapalancamiento

2) La coordinación en política monetaria y fiscal.

3) El crédito como negocio central de la banca, pero bajo nuevos estándares.

La jornada no terminó, como nos hubiera gustado, tan magistralmente como comenzó. Con una ponencia un tanto lineal D. David Vegara, secretario de Estado de Economía, recapituló la jornada volviendo a hacer hincapié en el volumen, impacto, y ritmo frenético de los cambios que estamos viviendo en los últimos meses, incidiendo en la necesidad del crédito como motor de la economía –la acumulación de liquidez como lastre de la recuperación económica- y alabando las necesarias, aunque todavía no suficientes, medidas adoptadas por los diferentes gobiernos de las principales potencias económicas para dotar de mayor solidez y solvencia al sistema financiero, así como para asegurar el menor impacto posible a la economía real.

Pese a la monotonía del último invitado, en definitiva, fue una conferencia cargada de buenas intenciones –hasta que tras el próximo ciclo, de nuevo, olvidemos lo aprendido durante éste-, claras alusiones del regulador a lo que serán próximas exigencias a los regulados, y advertencias de estos últimos sobre la morosidad, la reestructuración y el nuevo escenario crediticio (moderado y bajo criterios más restrictivos). Nuestra conclusión particular es que saldremos reforzados, pero sin saber cuándo. Pese a la preposición prometedoramente escogida para el título, la recuperación nos parece, ahora, algo más alejada de lo previsto.


[1] "Presente y Futuro del Sistema Bancario Español", José Viñals. Banco de España, Noviembre de 2008. Público.
http://www.bde.es/prensa/intervenpub/subgoberna/Sub271108.pdf

Adjunto
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