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Responsabilidad Social de la Empresa: Non quo sed quo modo (Reseña de Libro)

Aproximación a la Responsabilidad Social de la Empresa: Reflexiones y Propuestas de un Modelo. Juan José Almagro. Instituto de Ciencias del Seguro de la Fundación Mapfre. 2009. 221 páginas. Una tesis doctoral suele ser lo que coloquialmente se llama un ladrillo. Éste no es el caso. Juan José Almagro, director general de Comunicación y Responsabilidad Social del grupo Mapfre, ha conseguido combinar el rigor de una tesis doctoral sobre la Responsabilidad Social de la Empresa con la amenidad, y ha ...

Aproximación a la Responsabilidad Social de la Empresa: Reflexiones y Propuestas de un Modelo. Juan José Almagro. Instituto de Ciencias del Seguro de la Fundación Mapfre. 2009. 221 páginas. Una tesis doctoral suele ser lo que coloquialmente se llama un ladrillo. Éste no es el caso. Juan José Almagro, director general de Comunicación y Responsabilidad Social del grupo Mapfre, ha conseguido combinar el rigor de una tesis doctoral sobre la Responsabilidad Social de la Empresa con la amenidad, y ha ayudado la reducida dimensión de la obra, cumpliéndose la máxima de que "lo breve, si bueno, dos veces bueno".

Almagro analiza las causas de la situación actual: "Una profunda crisis de la ética empresarial", "confundir y cambiar valores –todos- por resultados inmediatos", "algunas empresas y sobre todo sus dirigentes se dedicaron sólo a pensar en el corto plazo", "lo único importante era enriquecerse a toda costa", "aparece el concepto de capital impaciente: lo importante era que los resultados estaban en el precio de las acciones y no en los dividendos de las empresas". Todo esto se agrava "cuando los propios auditores se transforman en firmas de consultoría, asesoría y auditoría, todo al mismo tiempo, y prestando servicios completos al mismo cliente". Aparece la contabilidad creativa "y el centro del escenario lo ocupa un altar donde se rinde culto al líder y se glorifica a los CEO, a los máximos ejecutivos de las empresas, a quienes siempre se atribuyen los éxitos pero nunca los fracasos". Y lo peor es que éstos "además estaban convencidos de que lo hacían muy bien".

Desde este planteamiento se entiende su afirmación central, el hilo conductor de su tesis: "La primera responsabilidad de cualquier empresa, y de sus gestores, es en primer término cumplir el fin para el que fue creada, dando beneficio, creando puestos de trabajo y riqueza, y siendo innovadora y eficiente, además de competitiva". Para inmediatamente añadir: "La empresa debe hacer posible un escenario más humano y habitable".

Una empresa debe plantearse si cumple aquel aforismo latino "non quo sed quo modo". No sólo cómo, sino de qué manera. Que, por cierto, es el lema del Defensor del Pueblo.

Porque para resolver la crisis defiende la vuelta a los orígenes, el retorno a los principios fundamentales de la empresa: la ética en los negocios y la sostenibilidad de la empresa a largo plazo. Es decir, volver a entender la empresa como "un emprendimiento conjunto entre las personas donde la obtención de beneficios y el servicio y utilidad para la sociedad están estrechamente vinculados y son inseparables uno del otro".

Dentro de la parte central de la obra, la RSC de la empresa, Almagro hace muy bien en subrayar aparentes obviedades, pero que viendo el comportamiento de muchos supuestos empresarios no lo son tanto. Por ejemplo, que "una empresa que no cumple la ley no puede ser socialmente responsable nunca". O que lo difícil no es tener éxito, sino merecerlo.

Más de la mitad de la obra es la descripción de un método para la RSC, desde el planteamiento de que la responsabilidad social es "una nueva forma de gestión, un comportamiento distinto y diferente para gerenciar las empresas, y para que éstas se desarrollen sosteniblemente".

Almagro no rehúye el debate. Y cita el famoso monográfico de The Economist (22 de enero de 2005), en el que la revista afirmaba que "la responsabilidad corporativa ha ganado la batalla de las ideas. Es una lástima". El polémico Nobel de Economía Milton Friedman escribía en enero de 1970 (todavía no era Nobel) que "la auténtica responsabilidad de la empresa era maximizar el beneficio para el accionista y cumplir la ley". Lorenzo Bernaldo de Quirós se apunta a esa línea: "la RSC es una manera hipócrita de hacer filantropía con el dinero de los demás (…), se ha convertido en uno de los grandes negocios del siglo XXI, a cuya sombra florece una corte de parásitos que chupa la sangre de uno de los instrumentos más poderosos del mundo: la gran corporación" (El Economista, 19 de julio de 2006).

Por si Almagro quiere hacer una segunda edición revisada de su obra, aporto más argumentos al debate. "La filantropía, las ayudas a los más desfavorecidos no hacen, por sí solas, una política empresarial socialmente responsable" (Especial RSC de El País, 24 de abril de 2005). Carlos Espinosa de los Monteros, entonces presidente del Círculo de Empresarios: "La responsabilidad social corporativa no existe. La función social del empresario debe limitarse a satisfacer a los clientes, repartir dividendos a los accionistas y crear riqueza a la sociedad" (Expansión, 19 de julio de 2005).

Pero Almagro cree que las empresas terminarán descubriendo que la responsabilidad social corporativa "puede ser más que un costo, una limitación o un acto de beneficencia: puede ser una fuente de oportunidades, innovación y ventaja competitiva".

Y aporta una definición propia de Responsabilidad Social: "El compromiso voluntario y estratégico de empresas e instituciones para, desde un comportamiento ético y transparente, procurar la consecución de sus objetivos cumpliendo con su deber y con las leyes, promoviendo el crecimiento sostenible y el desarrollo humano, y profundizando en las relaciones de equidad con sus grupos de interés, asumiendo activamente el protagonismo que la Sociedad les demanda pata contribuir a la satisfacción de sus necesidades presentes y futuras".

Quizás lo más atractivo de la obra de Almagro sean las citas. Séneca: "Di lo que debes y haz lo que dices". Cicerón, en "De Officiis" ("Sobre los deberes"): "La honestidad está puesta en los hechos, no en la fama, y prefiere no parecer la primera, sino serlo". Erasmo de Rotterdam, en "Mariae encomium" ("Elogio de la locura"): "El espíritu humano se deja engatusar mucho más con la apariencia que con la realidad". Al menos, el que lea la tesis doctoral de Almagro sobre la RSC se podrá empapar de la sabiduría de los clásicos. Que no es poco.

Adjunto
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