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Alerta y desconfiada. La sociedad española ante la crisis (Conferencia presentación del libro)

Este mes de enero de 2011 se ha presentado el libro, editado por FUNCAS, que da título a este resumen, y que creo que puede ser una de las obras de referencia del año. Y lo digo porque las sociedades cambian, pero muy despacio, y este libro hace una foto casi perfecta de lo que somos, de cómo nos sentimos, de cómo reaccionamos. En la presentación del libro tuve la oportunidad de escuchar, además de a los autores, a Rodrigo Rato y a José María Fidalgo, cuyas reflexiones incorporo en este resumen ...

En la presentación, Rodrigo Rato compartía con nosotros que se trata de un título valiente que no deja lugar a la interpretación, que los autores explican, con franqueza, cómo se ven las cosas. Se trata de una herramienta útil en este momento, donde es importante marcar los pasos de la percepción y de la interpretación. A los españoles nos preocupan fundamentalmente la crisis económica y el empleo, y el estudio se enfoca en estos problemas desde una perspectiva sociológica. No es malo recordar hoy que, en muy poco tiempo, se ha pasado de ser la crisis de "los otros" (subprime), a ser la crisis "nuestra" (PIIGS)... Hay sombras sobre el futuro, y resulta importante, no tanto entender lo que nos pasa hoy, sino lo que nos puede pasar mañana. Rato echa de menos una discusión amplia sobre la crisis y este libro nos adentra y ayuda a que esta discusión se produzca, en tanto que describe cómo se percibe.

Hay un fallo tremendo en esta crisis, como en otras anteriores: la comunicación. La crisis del 92 duró cuatro años, entramos sin explicación previa y nos movimos entre sentimientos opuestos en cuestión de días; pero a nadie se le explico qué había pasado. La comunicación no es cuestión de eslóganes porque no son aceptables, porque la gente no se los cree y además reaccionan en contra. Hemos tardado por tanto en asumir la conciencia de dónde estábamos y las direcciones en las que nos teníamos que mover. El abusar de frases hechas agrava la situación de desconfianza. Ha habido déficit de pedagogía por parte de los gobernantes. La sociedad española, sin embargo, no está ofuscada y este dato es importante: la realidad es que la gente opina objetivamente que ni los gobernantes ni la prensa informan. Y esto lo dicen, ojo, más del 75% de los entrevistados: y quizás sea porque no existe una idea clara a la hora de explicarla. El divorcio dirigentes-sociedad-medios se acrecienta, por lo que reclamar esfuerzos es muy difícil. Coherencia, globalidad y equilibrio son los tres aspectos de la comunicación que hacen falta para que los esfuerzos sean aceptables y eficientes.

Hay además desconfianza sobre el sector financiero, exigencia de reglas nuevas, más transparencia, y desde este sector se trata de explicar, sin mucho éxito la verdad, cómo se ve la crisis. Las entidades financieras no conceden más créditos no porque no quieran, sino porque no pueden En una economía estancada la relación entre economía y crédito es lineal, así que las entidades están centradas en garantizar la transparencia y su eficacia en la capacidad de asignación de riesgo, lo que frena el crédito. El riesgo es un producto que tiene un valor, y este valor ha cambiado para todos: en el caso de España, son 230bps frente a los 20 ó 30bps de hace unos años...

Además es una crisis de endeudamiento: en España históricamente nos hemos movido en unos niveles más o menos estables alrededor del 2.5% de deuda con respecto al PIB, y en pocos años hemos pasado a más del 11%. La tragedia ha sido que hemos elegido el peor momento para endeudarnos, justo cuando la crisis se ha hecho palpable; y el caso es que esos puntos de diferencia hay que reducirlos, que se está haciendo, pero que es muy doloroso hacerlo, y no siempre explicándolo bien. Una vez más, sin una comprensión de los problemas, la resolución se hace más compleja.

José María Fidalgo comenta que el libro es un análisis de la condición humana, que se encuentra en una encrucijada, pero que no es sólo una, sino que son varias, como las capas de una cebolla. Víctor ha diagnosticado patologías que por definición provocan daños y las conclusiones son obligatorias de ser aprendidas, no sólo de ser leídas, nos dice. En las crisis hay que estudiar y memorizar qué es lo que ha pasado. Los autores ponen de relieve que la condición humana es compleja, las encuestas y su interpretación reflejan que somos como somos, y en general esto no nos gusta: hay una falta evidente de capacidad de reflexión, discutimos con los que sabemos que piensan como nosotros...

Fidalgo opina que los autores aportan una nota benévola al análisis: creen que se pueden cambiar los hábitos para tener una sociedad más decente, y es que sin esos hábitos es muy difícil que la sociedad sea rica. De hecho, en el último capítulo del libro, enumeran de forma casi terapéutica algunos consejos para mejorar, pero la verdad es si no lo hemos seguido hasta ahora, José María no tiene muy claro por qué lo vamos a hacer o ser de ahora en adelante. Somos una sociedad que lo lee todo en dos colores: el mal es una cosa muy tenue que anida en la superficie y que no está regada por la reflexión. Hacer el bien es no hacer el mal, que dijo Sócrates; las cosas que queremos hay que conservarlas, y formalmente reformarlas, no debemos gastar más de lo que tenemos... Pero sobre todo, les preocupa a los autores el profundo desprecio al conocimiento y al esfuerzo por adquirirlo. Y cuando esto no se consigue, el discurso casi siempre es justificativo y nunca explicativo, y es que el discurso es posterior a la acción. Fidalgo no es pesimista, pero cree que el camino es largo, que el endeudamiento es pesado, que hay una grave crisis institucional, y que debajo de ella, cual alfombra, subyace una crisis ético valorativa. Termina recomendándonos que no compartamos simplemente un juicio crítico, sino una reflexión objetiva de la realidad.

Para los autores, la crisis es grave, es verdad, pero quizás sea más grave el mensaje de que no hay una sensación nítida entre los españoles de cuánto nos costará salir de ella... Por ejemplo, cinco años será según los entrevistados lo que nos cueste volver al 11% de paro, lo que es una evidente señal de optimismo porque históricamente en España nunca se ha conseguido generar 10 puntos de empleo en tan sólo cinco años. Por otra parte, un 60% de los españoles creen que vamos por el sitio equivocado, aportan un juicio negativo de los gobernantes y de los medios comunicación, en suma, un juicio bastante atinado sobre el diagnostico de la situación real.

Víctor subraya que este libro es un análisis de la situación a partir de un criterio orientado, con orden y desorden, que el orden es lucidez, energía y benevolencia frente a lo contrario. No deberíamos ver en este libro una fotografía impersonal, sino intencionada. En una crisis, lo primero que hay que hacer es mirar las cosas con claridad: estamos ante una situación límite y no aceptarla es cobardía y bajeza, requiere tiempo cambiar todo esto con mesura, orden y concierto, somos un eslabón débil de la EU y además tenemos una responsabilidad compartida, con una complejidad mayúscula de un Estado y 17 Comunidades Autónomas, varios centros de decisión en Europa… Podríamos elegir nacer en otro momento más fácil, pero es éste el que nos ha correspondido.

Nadie es perfecto, pero podemos aprender de otros, que haberlos los hay; la gente opina que el que habla, o no piensa o no sabe lo que dice, los unos y los otros: la sociedad solo recoge un 20% de lo que nos dicen los economistas, el Banco de España, las entidades financieras o los políticos, y opina que el conjunto de los que nos gobiernan no sufrirán tanto en esta crisis como ellos. Se percibe un exceso de rivalidad y esa propia exageración, casi como una pose, en el fondo lo que demuestra es la incapacidad de los gobernantes en resolver la situación. El conjunto no funciona, si bien no parece que sea catastrófico, aunque sea grave… ¿Y dónde vamos? Parece que no vamos... ¿Ir más a lo nuestro?...Esto viene de lejos... En 30 años no ha cambiado el poco interés que sentimos por la política, inferior a un 30%. Este país no toma decisiones de desbloqueo de statu quo, lo que sugiere cierta dejadez: somos un país acomodaticio, una generación que se queda a vivir en casa hasta los treinta. Hay una falta de impulso, y parece que es la actitud... ¡otra vez!... Somos el país 149 en ranking universitario, nos faltan empresas medias y círculos de sociabilidad, y nos sobran envidias y desconfianzas.

Buenas noticias para terminar: el destino no nos sobreviene cuando hacemos cosas. Es necesario cierto realismo en el entendimiento, que indica interés en el aprendizaje: si falta pedagogía ¿por qué no hay autodidactismo? Los círculos cívicos que se conectan sin necesidad de estar ligados a partidos políticos, el sentimiento general de apelación a la prudencia, hay aguante y energía, la buena voluntad de hacer las cosas lo mejor posible; a pesar de la falta de confianza hay un sentido de lo común, es una sociedad relativamente tamizada, hay redes, hay familias y un sentido de lo que se comparte, donde se critica precisamente a los partidos políticos, donde se echa de menos el sentido de comunidad que existe en el país. Pero si hacemos esfuerzos podemos cambiar.

Para terminar, recojo algunas ideas del libro que llaman mi atención:

• La razón y la confianza van ligados, como lo van la confusión y la desconfianza. Dado que estamos más cerca de estos últimos, sólo tenemos que salvar la distancia que nos separa de alcanzar un estado de confianza, y para ello primero hay que definir los hechos "objetivos", y después los hechos "subjetivos" de los límites cognitivos y morales para afrontarla que tenemos como sociedad.

• Para algunos la situación es tal, que se cuestiona incluso la posibilidad de encontrar una respuesta. Ya Hayek en 1960 advertía de que la complejidad de un orden de libertad como la economía de mercado excluya la posibilidad de comprenderla en su totalidad.

• La intención de este estudio es contraria a la posición de los catastrofistas que tienden a minusvalorar la capacidad de aguante y flexibilidad de la sociedad en las condiciones de una crisis como la actual, así como en su capacidad para alcanzar un barrunto razonable de en qué consiste.

Para pedidos e información sobre el libro, dado que se trata de una edición especial, podéis llamar al teléfono 915.965.481 o bien acceder al siguiente link:

http://www.funcas.ceca.es/Publicaciones/InformacionArticulos/Publicaciones.asp?Id=1653

Adjunto
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