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Asimetrías regionales y tensiones dentro de la moneda común (Artículo)

Cabría preguntarse si una moneda estable también puede ir en detrimento de los intereses de los asalariados. En particular me refiero aquí a los problemas de asimetría dentro de áreas que comparten una misma moneda y las tensiones que ello puede ocasionar. A este respecto, en el marco del Euro y la preocupación sobre su futuro nos importan no sólo las diferencias entre Alemania y el resto de las economías, sino también las diferencias dentro de cada país y en particular en la misma Alemania. Sin duda, existe una diferencia importante entre una tasa de paro del 7,1%, ajustada estacionalmente, como la alcanzada por Alemania el pasado mes de abril de 2011 y el record del 21,29% de España del primer trimestre de 2011. Pero no menos importantes son las diferencias internas, por ejemplo entre el 11,61% del País Vasco y el 29,68% de Andalucía o entre el 3,9% de la región Bávara y el dato cercano al 14% que presenta Berlín.

El economista británico Ralph Hawtrey (1879-1971) gozó tal vez de menos fama, pero no de menos prestigio, en el ámbito académico que su homólogo contemporáneo J.M. Keynes (1883-1946). De hecho, fue dentro del círculo de Cambridge uno de los pioneros en formular una teoría monetaria sobre el ciclo económico trabajando con agregados de ingresos y gastos. Es probable que anticipara la hipótesis de demanda efectiva de vital importancia para la Teoría General (1936) de Keynes y, sin duda, su rescisión de la otra gran obra de Keynes, "Treatise on Money" (1930) influyó en éste en su modelización posterior con precios prácticamente inelásticos. A este respecto, señaló que los empresarios "restringen la producción no porque piensen que los precios van a caer, sino porque no pueden asegurarse un volumen suficiente de venta a los precios existentes".1

R. Hawtrey es un ejemplo de que los grandes economistas no sólo dependen de las buenas ideas, sino de la sensibilidad que éstos tienen sobre los problemas que se disponen a afrontar. Le importó la estabilidad de la moneda, no por una cuestión de justicia entre acreedores y deudores, sino principalmente por el efecto e incidencia que ésta pudiera tener sobre los salarios reales y el empleo.2
 
Invirtiendo el argumento de Hawtrey, pero fieles a su espíritu al vincular la  moneda y el empleo, cabría preguntarse si una moneda estable también puede ir en detrimento de los intereses de los asalariados. En particular me refiero aquí a los problemas de asimetría dentro de áreas que comparten una misma moneda y las tensiones que ello puede ocasionar. A este respecto, en el marco del Euro y la preocupación sobre su futuro, nos importan, no sólo las diferencias entre Alemania y el resto de las economías, sino también las diferencias dentro de cada país y, en particular, en la misma Alemania. Sin duda, existe una diferencia importante entre una tasa de paro del 7,1%, ajustada estacionalmente, como la alcanzada por Alemania el pasado mes de abril de 2011, y el record del 21,29% de España del primer trimestre de 2011. Pero no menos importantes son las diferencias internas, por ejemplo entre el 11,61% del País Vasco y el 29,68% de Andalucía o entre el 3,9% de la región Bávara y el dato cercano al 14% que presenta Berlín.

Estos simples datos muestran cómo a la dinámica, alemana aún le cuesta integrar los patrones heredados anteriores a su unificación. Así, los Länder industriales del sudoeste como Baden-Württemberg o Bayern presentan tasas de paro del 4,2% y 3,9% respectivamente, mientras que en el noreste el paro se sitúa normalmente por encima del 13%. De hecho, desde la unificación, la diferencia entre el paro de la Alemania occidental y la oriental se ha mantenido de media en una diferencia de entre seis y siete puntos porcentuales aproximadamente.3

Es cierto que no sólo en Alemania, sino en casi todos los países, existen importantes contrastes regionales. Por ejemplo, en los Estados Unidos de América también existen diferencias considerables entre la zona del Pacífico y Florida, que actualmente presenta mayores dificultades respecto al resto del país.4  Sin embargo, podríamos indicar que, ajustado por densidad demográfica, estas discrepancias son menos sustanciales que las presentadas en varios países europeos. Lo importante, y volviendo al Euro, es que Alemania erigida en motor y garante de la supervivencia del Euro aún no ha consolidado una unificación en la práctica.

¿Qué consecuencias adicionales puede tener esto para el futuro del Euro?

Retrospectivamente, la unión monetaria europea fue precedida por una unión comercial, lo que implica una diferencia con otros casos que pueden emplearse como ejemplo (véase Convertibilidad en Argentina). Por tanto, el Euro es una unión fundamentalmente comercial que atraviesa actualmente una crisis financiera. Pero ello no es suficiente, ni mucho menos, para evitar una hipotética ruptura. No debemos olvidar que no deja de ser un experimento monetario que puede tener perfectamente fecha de caducidad. Cabría preguntarse por qué dos de las economías cuyos bancos centrales son los más longevos existentes actualmente en la zona, rechazaron finalmente incorporarse al Euro (pensamos obviamente en Inglaterra y Suecia). Por dónde vendrán finalmente las presiones, es difícil aventurarse aún. Lo más lógico es que las economías más asfixiadas de la zona se planteen a medio, o incluso a corto plazo, salir de una forma inmediata del circulo vicioso de estancamiento y déficit. El precio de dicha salida es alto por el elevado nivel de endeudamiento, pero puede ser compensado con creces desde una perspectiva de medio y largo plazo. Por otra parte, no es descabellado pensar que el propio electorado de las economías más fuertes de la zona, como es el caso alemán, presione para una salida de la misma y se centre en sus propias dificultades internas.

Notas

1 Ver Rojo L.A. (1984)  "Keynes su tiempo y el nuestro", pág 176. Alianza Editorial.

2 Así en 1919 en su libro "Currency and Credit" señalaba:  "The alternation of expansions and contractions would be comparatively harmless but for the dislocation and distress which accompany the contraction... The working classes have the greatest interest in the stable currency, and... the question of justice between debtor and creditor is less important than the effect of currency movements on employment and real wages." (Hawtrey 1919, op. cit. p. 376; ver también en Laidler: Hawtrey, Harvard, and the  Origins of the Chicago Tradition, The Journal of Political Economy, Vol. 101, No. 6 (Dec., 1993), pp. 1068-1103.

3 Gráficamente se puede observan con claridad en el siguiente link: http://www.pub.arbeitsagentur.de/hst/services/statistik/000000/html/start/karten/aloq_land.html

4 En el siguiente mapa  de EE.UU. del Bureau of Labour Statistics se observa con claridad las diferencias de tasa de paro:   http://data.bls.gov/map

 

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