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El desarrollo integral de las personas en la empresa familiar - Resumen de la conferencia de Begoña Ibarrola

La conferencia de Begoña Ibarrola, centrada en la educación en valores de las próximas generaciones familiares, se enmarca en un ciclo interno de conferencias de la Comisión de Empresa Familiar de CEIM en el que se abordarán diferentes aspectos para la continuidad transgeneracional de las empresas familiares. Ha sido celebrada en la sede de la Cámara de Comercio de Madrid y presidida por José Ramón Sanz, con el objetivo de reivindicar el importante papel de las familias empresarias como motor del crecimiento y estabilidad de las empresas familiares.

La conferencia ha sido concebida como una charla abierta al debate, un espacio de encuentro con los asistentes, en el que el propio intercambio de experiencias supone una fuente de aprendizaje práctico. José Ramón Sanz, presidente de la Comisión de Empresa Familiar de CEIM y de la Fundación Numa, ha introducido el encuentro afirmando que “la familia empresaria comparte el propósito vital común del bienestar y desarrollo integral de todos sus miembros y tiene el objetivo de generar riqueza para la familia y la sociedad a través de generaciones”. 

Nada más comenzar, Begoña Ibarrola, psicóloga y terapeuta infantil y autora del libro “Aprendizaje emocionante”, ha revelado que “Muchos problemas del mundo empresarial provienen del mundo emocional. No de cuánto sé sino de cómo me relaciono con los demás y qué conocimiento tengo de mí”. A continuación, ha recomendado prestar más atención a ese plano emocional, tanto a nivel empresarial como familiar, y enseñar a los niños a conocer desde pequeños su mundo emocional.

La ponente ha hablado de que en una empresa familiar:

  • No hay un límite férreo; entre la empresa y la familia existe una membrana permeable por la cual los conflictos emocionales de la familia pasan a la empresa, y viceversa.
  • Es necesario mucho equilibrio emocional y madurez y crear espacios de reflexión para saber dónde nacen los posibles déficits emocionales con el fin de evitar que se contaminen los entornos y ayudando así a afianzar las relaciones interpersonales en la familia y dentro de la empresa.
  • Las historias emocionales que se viven en las familias y en las empresas familiares son tremendamente impactantes en el desarrollo de su actividad productiva.

Ante preguntas sobre cómo conjugar educación emocional y el principio de autoridad, Ibarrola ha afirmado que:

  • Es necesaria una autoridad afectiva que combine los necesarios límites con el afecto.
  • Los principios y valores (criterios de decisión ante los retos que nos plantea la vida) y las normas deben ser expuestos de manera clara, entendidas como un acuerdo de mínimos, que se puede ir consensuando a medida que las nuevas generaciones vayan creciendo y adquiriendo criterio, para que no resulten una carga. 
  • Los patrones emocionales en las familias suelen perpetuarse y es necesario reconducirlos cuando la familia no sabe expresar adecuadamente las emociones. 
  • Se educa con el ejemplo a los que vienen detrás. 

Cuando se le ha preguntado por la necesidad urgente, en ocasiones, de ese cambio, Ibarrola ha indicado que es importante generar conciencia del cambio, pero que éste debe venir de uno mismo. No se puede violentar el proceso ya que “la puerta del cambio solo se abre desde dentro de la persona”.

Más allá de las competencias cognitivas y técnicas, de los conocimientos teóricos y de la experiencia adquirida que se presuponen en los miembros de la familia empresaria, Ibarrola ha puesto el énfasis en las competencias relacionales y emocionales que, ha destacado, es donde reside el grueso del éxito global de una persona y de la propia empresa familiar. Y ha ido aún más allá afirmando que “el cociente emocional afecta a un 60%/70% por ciento del éxito personal” y, trasladándolo a la empresa, ha asegurado que “la inteligencia emocional grupal es la suma de la inteligencia emocional de los miembros de la empresa”.

Las competencias emocionales comienzan por el autoconocimiento y el autocontrol y se traducen en comportamientos. Es necesario auto-examinarse, ha señalado la ponente, y realizar un acto de humildad, generosidad y mucho amor a los demás y generosidad hacia la empresa para aceptar que tal vez tengas que hacer un cambio en tus actitudes con tal de que la convivencia mejore y se lleguen a acuerdos que van a beneficiar a todo el grupo familiar.

Ibarrola ha acercado y desglosado, a los empresarios familiares, las competencias emocionales de una persona emocionalmente inteligente de Goleman, adaptándolo al entorno empresarial. Hay dos tipos de competencias, las que tienen que ver con uno mismo como el:

  • Autoconocimiento, compuesto por:
    • Conciencia emocional para saber en qué estado emocional te encuentras y, si es negativo, no se traslade a la empresa.
    • Autoestima: “Resulta esencial para no actuar como un troyano dentro de la empresa”, ya que “la persona que se siente “poco”, necesita demostrar mucho”.
    • Autoconfianza, que permite aceptar retos, innovar y asumir cambios.
    • Automotivación: surge de uno mismo y son necesarios el entusiasmo, el esfuerzo, la constancia y la creatividad para buscar nuevas soluciones a los problemas. Hay que saber valorar los errores porque se aprende de ellos y cambiar patrones cuando sea necesario.
  • Autocontrol: “Las emociones, o las controlas tú o te controlan”.

Y las competencias que tienen que ver con la relación con los otros:

  • Conciencia social: la empatía es básica para la convivencia. El líder empresarial debe ser empático y saber medir la temperatura emocional de una empresa. El déficit de empatía es gravísimo en una empresa, “es como un enemigo silencioso que, de repente, aparece y no sabes cómo ha venido”. También es necesario saber pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Gestión de las relaciones: el líder resonante es un líder empático, en sintonía con su entorno, que sabe ilusionar y qué hacer para auto-motivar a quienes le rodean y sabe gestionar relaciones y asignar tareas según cada perfil. A nivel interno es capaz de mantener la calma y controlar el estrés para responder ante los problemas y tomar las mejores decisiones, así como de crear un clima emocional adecuado. Con pequeñas intervenciones para mejorar el entorno emocional se logran grandes impactos.

La conferencia ha resultado muy interesante porque desvela la importancia de la inteligencia emocional en el éxito de cualquier persona y empresa y más, si cabe, en la empresa familiar donde las relaciones entre sus miembros son determinantes. Conviene tomar nota.


Sobre la ponente: Begoña Ibarrola

  • Licenciada en Filosofía y Letras, sección Psicología, experta en musicoterapia.
  • Desde 1978 imparte cursos de formación a profesores y familias, funcionarios, consultores…
  • Profesora en cursos de inteligencia emocional desde 1984.        
  • Terapeuta infantil y autora de más de 50 títulos traducidos a 8 idiomas, entre ellos el libro “Aprendizaje emocionante. Neurociencia para el aula”. Editorial S.M., 2013.


© Beatriz Velasco Marcos
© Pilar García Jiménez
© Fundación Numa
© Know Square S.L.


Adjunto
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