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El futuro del empleo (I) (Artículo)

Si analizamos la historia de la humanidad, para conocer el catalizador del progreso, algunos pueden sugerir que fueron los pensadores filosóficos de Occidente y Oriente como Platón y Confucio. Otros dirán que fueron las religiones, desde Abraham, pasando por Jesús, Mahoma o Buda que con sus planteamientos han influido la forma en que viven las personas y países. Otros discreparán, al entender que lo que verdaderamente ha transformado el mundo son los imperios y grandes conquistadores, como Alejandro Magno, el Imperio romano, otomano, los mongoles o el descubrimiento de América. Otra posibilidad del florecimiento surge con el avance de las matemáticas y las ciencias, la Florencia de los Medici, etc.

"El trabajo salva al hombre de tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad", Voltaire

Oportunidades de la tecnología

Si nos basamos en lo que nos dicen las estadísticas, la revolución tecnológica fue el verdadero motor del cambio, que ha supuesto un desarrollo económico y social sin parangón, traducido en un crecimiento exponencial de la población mundial, ¡pasando de los casi mil millones en 1900 a los actuales siete mil millones!

 

Así, el motor a vapor y otras tecnologías relacionadas de la Revolución Industrial transformaron el mundo e influyeron en el progreso en nuestra historia reciente.

Las Innovaciones tecnológicas previas han proporcionado más empleo en el largo plazo. Así, al elevar la productividad, cualquier automatización que economiza el uso de mano de obra aumentará los ingresos. Eso generará demanda de nuevos productos y servicios, que a su vez creará nuevos puestos de trabajo para los empleados desplazados.

Si analizamos los datos históricos, observamos que los ingresos reales en Gran Bretaña se triplicaron en el periodo que va del año 1570 al 1875. Y más que triplicado desde 1875 hasta 1975. La industrialización no eliminó la demanda de trabajadores. Por el contrario, creó oportunidades de empleo suficientes para absorber la creciente población del siglo XX.

 

Hoy en día la tecnología digital no ha hecho más que empezar. ¡Lo bueno está aún por llegar!

La tecnología nos brinda la oportunidad de dedicar más tiempo para imaginar e innovar y así poder hacer cosas que antes no podíamos.
Evolución del empleo

El crecimiento del empleo fue muy escaso en la última década, sobre todo al compararlo con otras décadas. La primera década del siglo XXI es la única en la que al final hubo menos personas trabajando que al principio.

La innovación, el elixir del progreso, siempre le ha costado a la gente sus puestos de trabajo. En la Revolución Industrial, los tejedores artesanales perdieron su trabajo por el telar mecánico. En los últimos 30 años, la revolución digital ha desplazado a muchos empleados de sus puestos de trabajo: Mecanógrafos, vendedores de billetes, cajeros de bancos y muchos puestos de trabajo de la línea de producción se han prescindido, como ya sucedió con tejedores del siglo XIX.

 

La innovación destruye puestos de trabajo, pero permite que se creen otros en una sociedad cada vez más productiva que demanda nuevos bienes y servicios. Hace cien años, uno de cada tres trabajadores estadounidenses se dedicaba a la agricultura, frente al 2% actual. Esos millones de “liberados” del trabajo del campo encontraron trabajos mejor remunerados en una economía cada vez más sofisticada.

 

 

¿Entonces hay razones para preocuparnos? En parte, es sólo cuestión de que la historia se repita. En la primera parte de la Revolución Industrial las recompensas de aumento de la productividad fueron desproporcionadamente orientadas al capital, más tarde, el trabajo cosechó la mayor parte de los beneficios. El patrón de hoy es similar. La prosperidad desatada por la revolución digital ha ido mayoritariamente a los dueños del capital y trabajadores de mayor cualificación.

 

 

El desempleo está en niveles alarmantes en la mayoría de países ricos, y no sólo por razones cíclicas. En el año 2000, el 65% de los estadounidenses en edad de trabajar tenían empleo, y desde entonces no ha dejado de bajar hasta alcanzar el nivel actual de 59%. Mientras tanto, la proporción de los ingresos va a la parte alta del 1% de los ricos, cuya proporción en la tarta de riqueza ha pasado de representar el 9% en 1970 al 22 % actual.


 

Bibliografía:

- Bloomberg BusinessWeek: It´s a man vs machine recovery

- The Economist:

The future of work: The onrushing wave

Technology and work: Come to an office near you

- TED:

Andrew McAfee: ¿Cómo serán nuestros trabajos del futuro?

Andrew McAfee:¿Los robots nos quitan el trabajo?


Adjunto
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Comments (1)

  • Enrique Titos

    Enrique Titos

    17 Mayo 2014 at 21:45 | #

    Es un tema muy debatido y lo seguirá siendo. Las oportunidades para trabajar en el futuro presentan grandes incertidumbres porque estamos asistiendo a una completa remodelacion sectorial: las empresas que mas valen en el mundo sólo emplean unos pocos miles de trabajadores, en muchos casos muy cualificados. Otras que sí son intensivas en trabajo, deslocalizan la produccion donde resulta más productivo. Habrá una gran demanda de servicios de atención a una población cada vez más envejecida, y no se sabe como se financiará. El problema es que la pérdida de puestos de trabajo en muchos casos es estructural y la generación de los nuevos crece a ritmos insuficientes, y además, ello afecta de forma desigual en distintos países.

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