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Una nueva época. Los grandes retos del siglo XXI (Reseña del libro de Mauro F. Guillén y Emilio Ontiveros)

El mundo del siglo XXI presenta retos de [b]magnitud[/b] y [b]complejidad[/b] sin parangón, la interacción entre ellos y la [b]incertidumbre[/b] conforman un panorama de resultados y escenarios que los líderes políticos y de negocios deben entender para navegar con la brújula preparada, cambiar el curso de acción cuando sea necesario o estar preparados para las consecuencias.

Impecable y racionalizada interpretación de los ejes de impacto que nos depara el nuevo siglo y que no es una nueva fase de la globalización sino una globalización de un nuevo tipo porque no se restringe a impactos económicos sino a capas más amplias de la vida de las sociedades.

El entorno vital de las sociedades en el nuevo siglo, dominado por la extensión de la globalización y la democratización de las tecnologías de la información ha producido una serie de fenómenos que se acelerarán en los próximas décadas, con permiso de los "black swans" o sucesos impredecibles, ya que a veces éstos están latentes bajo la superficie de lo que damos por asumido. Fenómenos cuyas consecuencias deberían tratar de preverse y por tanto adoptar políticas de acción apropiadas.

1.- Hay un desequilibrio económico global. La globalización y la expansión de los negocios ha interconectado prácticamente todas las zonas del mundo homogeneizando las políticas económicas y generando arbitrajes de productividad. Como consecuencia, hay un cambio de peso específico económico desde países "desarrollados" hacia países "emergentes", que unido a menores desequilibrios económicos en el segundo caso, a un diferente estadio demográfico y a unos menores costes de producción, está haciendo que haya un reajuste de balanzas de capitales. Las economías emergentes acumulan reservas a ritmo de 2 billones USD por día.

2.- Crecimiento de las multinacionales y los fondos soberanos de los países emergentes a un ritmo superior al de las multinacionales en países desarrollados. Ello genera, entre otras consecuencias, una atracción de talento, tanto desde los propios países como desde los desarrollados, así como dudas sobre su influencia política por estar basados en ocasiones en países con regímenes no democráticos o con fuerte interferencia de la clase política dominante.

3.- La influencia de los patrones demográficos. La reducción en la tasa de fertilidad, especialmente en los países desarrollados, el incremento generalizado de la esperanza de vida y la diferente distribución de las franjas de edad en los distintos países plantean retos generales para la Humanidad y particulares para cada país. La atención sanitaria, el coste de las clases pasivas, cambios en los hábitos culturales y de vida, el crecimiento de la población en núcleos urbanos, los movimientos migratorios son retos que los países han de afrontar diseñando en lo posible políticas preventivas, y de la misma forma afectarán al entorno de negocio de las empresas en aspectos como: sostenibilidad y adaptabilidad, dónde está el talento, dónde producir o segmentación de clientes por mencionar solo unos pocos.

4.- La estructura institucional de los estados se resquebraja en ocasiones. Pese a la expansión de la democracia a partir de la caída de la Unión Soviética en 1989, esta convive en formatos inconclusos donde sus principios no han sido ampliamente implantados, como las dictaduras caídas en los países del norte de África, algunas democracias en Latinoamérica o sociedades donde directamente el estado como institución no funciona o beligera abiertamente contra grupos de terroristas. Las condiciones para el cuestionamiento del estado se dan cada vez en más zonas y la pasividad de la población se reduce. Es importante invertir en educación para que el fanatismo  y nacionalismo no extienda su influencia, incluyendo estándares preventivos de seguridad. Hay una demanda creciente de menor estado en el mundo desarrollado, con estándares de gobernanza ajustados a la necesidad de mayor libertad individual en un contexto donde las herramientas de acción de diseminan por todo el mundo en formato smartphone, o tablet. Los ciudadanos tienen  opciones de acción, organizados o separadamente, impensables hace sólo 10 años.

5.- Desigualdad y pobreza. De forma paradójica, el tipo de crecimiento económico de las últimas décadas y la irrupción masiva de la tecnología en procesos industriales  y los procesos de "offshoring" y "ousourcing", han incrementado la desigualdad y han creado bolsas de pobreza y desubicación social. Se producen acumulaciones de fortunas en los jugadores de éxito al tiempo que las nuevas formas de producir ubican las fábricas intensivas en mano de obra en los países con mejores condiciones, beneficiando a la población local en general pero sobre todo a las multinacionales de los países emergentes. Estas desigualdades y sobre todo el paro de largo plazo, llevadas al extremo afectan a la estabilidad de los países y en el mejor de los casos, su continuidad en el tiempo reducen el potencial de crecimiento por la menor empleabilidad de las personas.

6.- El crecimiento de la población mundial, actualmente 6500 millones y prevista que alcance los 10.000 millones a final del siglo XXI, unido en los cambios en los hábitos de vida y mayor consumo, plantean un reto de sostenibilidad por el consumo de recursos finitos y el impacto medioambiental en el clima de la Tierra. La búsqueda de las nuevas energías alternativas prosigue con pasos inciertos, los compromisos en la contención de emisiones contaminantes van a ritmo inferior a la propia generación de gases y las energías alternativas han de encontrar una justificación económica a menos que los principales países adopten una determinación global de promover cambios en los hábitos de consumo y en los patrones de generación de energía. Hay voces que piensan que ya es tarde y que sólo podemos mitigar las consecuencias del cambio climático.

7.- Como consecuencia de los cambios en las estructuras de poder económico a nivel mundial, hay una alteración global del poder que se acrecentará durante el siglo XXI. China es el indiscutible campeón en la nueva ecuación, seguido por los emergentes del bloque BRIC y resto del mundo. Se prevé que en este siglo, China alcance el mayor nivel de riqueza global o PIB del mundo,  India sea el país más poblado, y Estados Unidos sea el país con mayor renta per cápita del mundo, con permiso de los centros de riqueza menores (Singapur, Taiwán, Corea del Sur, ...)

En suma, un panorama donde la diversidad de puntos de influencia e impacto conforman un escenario de complejidad donde la flexibilidad de adaptación, dentro de las principales tendencias apuntadas, será de especial dificultad para los líderes políticos y de empresa en esta nueva fase de la Humanidad.

Portada del libro

Editorial Galaxia Gutenberg

Adjunto
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Comments (1)

  • Francisco Abad Jiménez

    Francisco Abad Jiménez

    28 Febrero 2013 at 14:43 | #

    Interesante reflexión sobre el futuro a nivel global, al que paradójicamente no dedicamos el tiempo que merece. Reseñas como la de Enrique ayudarán a que empresarios y directivos aumenten su interés por incorporar nuevas perspectivas a un día a día que veces colapsa, salgan de su burbuja existencial y generen ideas y actuaciones a partir de las de expertos en disciplinas complementarias a las de su especialidad. Fundamental para crecer con sentido.

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