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Logística, arte sin gloria (Reseña del libro del Tcol. Tarradellas)

“Lo que es operacionalmente deseable debe ser logísticamente posible”. Esta frase, recogida en el libro “Logística, arte sin gloria”, probablemente sea la que de manera más precisa resuma la importancia, trascendencia y el peso específico que la Logística tiene en cualquier proyecto que afrontamos. El Teniente Coronel Tarradellas, profesor de la Academia de Logística del Ejército y ubicada en Calatayud, nos muestra en clave militar la evolución de la Logística a lo largo de la historia, enmarcando su análisis en las campañas bélicas más importantes ocurridas desde que tenemos datos históricos; es decir, desde que el mundo es mundo.

En las campañas militares, el éxito o fracaso no se mide en términos de índices de ventas o de porcentajes de beneficios. El éxito, con mucha frecuencia trae de la mano periodos de hegemonía, aunque siempre de duración limitada; por el contrario, el fracaso, terrible, ha llegado a hacer desaparecer de la faz de la tierra a civilizaciones completas. La Logística, como parte indispensable de cualquier operación militar, ha sido protagonista permanente en cualquier campaña, y los 5000 años de historia que se analizan en el libro es tiempo más que razonable para sacar conclusiones fiables sobre la incidencia que tiene.

Podremos observar que en las operaciones militares hay problemas logísticos crónicos que, de manera pertinaz, perduran en el tiempo, siempre aparecen y siempre son complicados de resolver. Un ejemplo clásico lo podemos observar en las enormes dificultades que los antiguos tenían para abastecerse del forraje para los animales que acompañaban las huestes, y que encuentra su paralelismo actual en el abastecimiento del combustible; los vehículos han sustituido a los animales, pero hacer que se muevan sigue siendo un problema logístico de gran magnitud.

Otros problemas, sin embargo, surgen debido a la evolución de la técnica (abastecimiento, almacenamiento y transporte de la munición, por ejemplo), a la aparición de nuevos medios, de materiales o de tácticas  (como la gestión de inventarios, las diversas modalidades de mantenimiento, la técnicas de  optimización de rutas…etc.), o derivados de las necesidades de los combatientes (sanidad, apoyo al personal,…). Unos y otros solventados con medidas más o menos modernas, costosas o imaginativas pero, bajo todo ello, subyace una misma conclusión que puede ser extrapolable a cualquier empresa de hoy en día: Aquellos que no evolucionan con los tiempos y adaptan sus medios o procedimientos, están irremediablemente abocados a la derrota.

Quizás también pudiera sorprender a algún lector el tratamiento que se da al recurso humano como parte de la Logística militar tanto en el aspecto selectivo, como en el sanitario, o como en el apoyo social y personal; es probable que algún purista incluso se rasgue las vestiduras. Pero lo cierto es que desde las reclutas forzosas, las levas, hasta la actual generación de contingentes para las operaciones, con una acusada selección del personal, hay un salto evolutivo que se puede resumir en frases como las pronunciadas por quien fue responsable de logística en la guerra del golfo, el General Pagonis: “Somos una empresa de servicios. La tropa es nuestro cliente y debemos ganar y retener su lealtad”.

La historia pone de manifiesto el esencial y relevante papel de la Logística en la que cada vez son más de aplicación los imparables avances tecnológicos; y es que, para ser eficaz, la Logística precisa de constante actualización tanto técnica como de procedimientos. Pensar que soluciones modernas aplicadas en la logística civil no deben ser incorporadas a la logística militar, o viceversa, es un error de cálculo que nadie debe permitirse. La historia está plena de lecciones que nos enseñan las consecuencias de dar la espalda a cualquier avance, y el Teniente Coronel Tarradellas nos ilustra sobre ello.

Y poco a poco se acuñan términos, se incorporan actividades antes impensables y se modelan o se crean estructuras organizativas ad hoc, con el objetivo de hacer más eficaz y menos costoso, es decir, eficiente el apoyo logístico a las operaciones. Se evoluciona incorporando ya hace años la logística integral, la disminución de la huella de carbono, la logística inversa, los diversos sistemas de mantenimiento, el creciente respeto al medio ambiente, la externalización (perdón, outsourcing para los amigos modernos), la calidad …. Y, por supuesto antes de ello, la optimización de inventarios, técnicas de just in time, y otras similares, hasta donde es posible aplicarlas en una operación militar donde la seguridad es imperativa; así como toda la amplia variedad de técnicas relacionadas con la gestión del recurso humano y, como no, de la sanidad cuyo culmen actual probablemente sea la telemedicina en el campo de batalla.

En definitiva, aquello que desde el principio de los tiempos apenas existía más que como una necesidad de subsistencia de pequeños grupos tribales enfrentados entre sí, y que se limitaba al saqueo de las regiones por donde se transitaba, evoluciona por mor de la imperiosa necesidad organizativa de los ejércitos a medida que se incrementaban los contingentes militares o aparecían nuevos y cada vez más sofisticados materiales y tácticas de combate para acabar convirtiendo la Logística en la piedra angular del ejercicio del mando de una operación.

Por último es conveniente saber que el libro “Logística, arte sin gloria”, solamente puede conseguirse a través del servicio de publicaciones del Ministerio de Defensa.

Adjunto
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