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Nada es casualidad, si hablo de Mario Alonso Puig (Artículo)

Hace unos años, charlaba yo con mi médica de cabecera acerca de unos análisis rutinarios. “Todo está bien”, me dijo. Sin embargo, yo me sentía -como suele decirse- “con las defensas bajas”. La doctora me preguntó entonces si algo me rondaba por la cabeza, algo que me pudiera estar incomodando. Lo había. “No se han inventado todavía unas pinzas que consigan extraer los pensamientos que nos producen desasosiego”, afirmó.

No creo en las casualidades, sí en las causalidades. La diferencia entre una y otra es, para mí, sencilla: la casualidad es puro azar; la causalidad, es la manera en la que podemos hacer que el azar juegue a nuestro favor.

Una de mis aficiones es rebuscar libros en la librerías de lance, con el mismo afán que los piratas recorren islas a la búsqueda de tesoros escondidos. Yo encontré uno: una tarde de verano di con Madera de líder (Empresa Activa, 2004), el primer libro publicado por Mario Alonso Puig. Alguien había dejado aquel ejemplar en las repletas y desordenadas estanterías, para que yo lo comprara. Y lo hice. Pagué por él el precio que se paga por un genérico en la farmacia. No pude evitar comenzar a leerlo ya en el autobús.

El 29 de enero de 2014, en la Fundación Lázaro Galdiano, Mario Alonso Puig, recibió el Premio Know Square 2014 a una Trayectoria Divulgativa Ejemplar, una decisión unánime del Jurado. En el breve pero sentido parlamento de aceptación del Premio, este médico y humanista, contó cómo escribió Madera de líder, el primero de su carrera como escritor. “Soñaba con escribirlo pero me resultaba imposible”. Su esposa -a ella está dedicado el libro- lo estuvo persiguiendo, “porque yo me escurría como una anguila”, hasta que un día lo pilló “blando” y le arrancó la promesa de que lo escribiría. “Hay que cumplir lo que se promete. Así pasé del puedo al cómo hacerlo”, confiesa hoy Mario. “Si encontráis ilusión en un proyecto, acordaos de esto”.

Después de aquel libro vinieron otros: Vivir es un asunto urgente (Aguilar, 2008), Reinventarse: tu segunda oportunidad (Plataforma Editorial, 2011), traducido a doce idiomas; La respuesta (Plataforma Editorial, 2012), Ahora Yo (Plataforma Editorial, 2013) y, el hasta ahora último, Cociente Agallas, Premio Espasa de Ensayo 2.013.

Una década después, ante los más de doscientos invitados que abarrotaban el Salón de Actos de la Fundación Lázaro Galdiano, Mario Alonso confiesa que “escribir es la posibilidad de ayudar a otros seres humanos a escribir su grandeza.”

Entre libro y libro, Mario Alonso Puig ha ido consolidando su trayectoria académica nacional e internacional, participando en los más prestigiosos foros y Universidades de todo el mundo.

El estilo de Mario Alonso es inconfundible: gestos leves, serenos, movimientos cortos por el escenario; tono de voz grave, pausado, prácticamente plano. No es el suyo un discurso afectado ni hay impostación, situaciones éstas tan frecuentes como cansinas entre los conferenciantes de su sector. Las pausas que introduce en las historias que narra, dotan a su disertación de veracidad y le confirieren un cierto aire dramático: dos o tres segundos en los que sus palabras quedan suspendidas en el aire de la sala, flotan, acaso buscando que obren en el oyente la necesaria reflexión; palabras que quieren causar el mismo efecto, lento pero inexorable, de un analgésico o un antibiótico.

Después de ejercer durante más de veinte años como médico especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Mario Alonso se ha reinventado como un luchador infatigable a favor del autoconocimiento y contra el desánimo. “Cuando consigues que lo imposible sea simplemente improbable, que lo improbable se convierta poco a poco en un poco probable, puedes encontrarte con una sorpresa”, argumentó ante el auditorio asistente a la Gala de entrega de los Premios Know Square.

En aquel año de 2004, Mario Alonso Puig buscó a “alguien ejemplar y muy reconocido, alguien que supiera de liderazgo”, para que escribiera el prólogo de Madera de líder, texto donde se sentaban ya las bases de “el arte de reinventarse”. El elegido fue Antonio Garrigues Walker.

Este jurista y pensador iniciaba aquel prólogo con estas palabras: “Al final se escucha a quien nos dice -y eso se nota- lo que piensa. Mario Alonso hace justamente eso: decir lo que de verdad piensa. Y además lo dice con un cierto apasionamiento -lo cual es también agradable- pero desde luego sin fanatismo, con un alto sentido pragmático, con ganas de convencer y ayudar.”

Diez años después, en la Gala de entrega de los Premios Know Square, Antonio Garrigues está sentado en la primera fila de butacas, veinte por delante de mí. Insisto, no creo en las casualidades.

Y entonces es cuando Mario cuenta que: “Antonio Garrigues me dijo que un libro después de escrito toma vida propia, llega a personas que ni te imaginas.” Yo soy una de esas personas, y Garrigues tiene razón: un libro tiene vida propia. En él encontré, en forma de mensaje escueto y abierto, las pinzas de las que me había hablado mi médica de cabecera: “Es imprescindible cambiar de mentalidad para obtener mejores resultados”.

En medicina, como en la vida, es conveniente siempre pedir una segunda opinión.

 

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