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'Spain and the euro' (Resumen de la Conferencia de Paul Krugman)

Se dieron cita en la Fundación Rafael del Pino dos religiones económicas antagónicas. La del keynesianismo, esponsorizado por Paul Krugman, y la del libremercado, liderada por Pedro Schwartz. En medio, como espectador ecuánime y ponderando ambas, Manuel Conthe. La ocasión lo requería. Allí estaban presentes Carlos Espinosa de los Monteros, José Carlos Díez, José Villacís, en definitiva, destacados economistas y empresarios españoles. El contraste de ambas religiones proporcionó un delicioso choque con poco contenido académico pero mucho de trasfondo ideológico. Como suele ocurrir en estos casos, el empate técnico permite que todos los que toman posición por uno de estos puntos de vista clame victoria.

Comentario crítico y nota introductoria

  • Lo que es innegable es que Krugman no sólo es un gran economista, sino que además es brillante en el debate. Le encanta el fango, no tiene ningún inconveniente en entrar a debatir cualquier tema. Tiene contra-ejemplos para todo, sabe manipular el punto de vista, encontrarse cómodo en el rol de víctima, no huye de la confrontación, ofrece titulares. Es un todo terreno como pocos Nobeles he visto. Un oponente formidable para Pedro Schwartz, este último por cierto manejándose en un imperial inglés.
  • Krugman adoptó el rol de víctima, el del economista permanentemente atacado. Ante la pregunta de un periodista sobre la receta que dio en 2002 para salir de la crisis de la puntocom según la cual Estados Unidos debería crear una burbuja inmobiliaria (que fue a la postre lo que sucedió y lo que nos ha traído hasta aquí), Krugman reaccionó pidiendo un descanso: "he leído ese artículo, de verdad, dadme un respiro, lo decía bromeando. Esto refleja la bancarrota de los argumentos contra mí".
  • Cuando se le preguntó por la inflación como una forma de robo (los acreedores reciben su dinero pero erosionado por la inflación, valiendo por tanto menos), Krugman manipuló con destreza la respuesta: dijo que legalmente no era un robo, y que "en cualquier caso es un precio asumible comparado con el 24% de paro que tenía España. Los acreedores no tienen culpa pero mucha menos la tienen los desempleados, que encima sí sufren las consecuencias". Pero la cuestión no es esa, la cuestión es si moralmente es un robo o no. Claramente lo es. Schwartz le desenmascaró hábilmente: "se acusa a los economistas como yo de ser dogmáticos, de ser los malos de la película porque, dicen, no pensamos en los desempleados. Llevo como catedrático muchos años luchando contra el desempleo, y siempre me plantean el debate desde un punto de vista torticero. Por supuesto que lo que viven los desempleados es injusto, pero también lo es que la inflación robe a los bonistas. ¿Por qué apostamos sólo por una justicia parcial?".
  • Preguntado por la deuda estadounidense (ya es casi del 100% de su PIB), lo negó rotundamente, afirmando que el problema de Estados Unidos no es de deuda, sino de Sanidad. Y que él lleva tiempo pidiendo una reducción del gasto sanitario (menos coste pero mismo servicio). Es curioso cómo los economistas americanos defienden a capa y espada a su país, ocultando sus debilidades. En su libro compara a Irlanda con Nevada y a España con Florida, pero no compara a Estados Unidos con Europa. Estados Unidos tiene una deuda superior a la combinada europea, pero el foco de la crisis está en el euro.
  • Para Krugman, las mejores ideas macroeconómicas vienen de la lectura de viejos libros, y criticó duramente los últimos cuarenta años de macroeconomía, que son, en su opinión, un paso atrás.
  • El tono del debate fue tenso, con frecuentes alusiones entre los economistas. Comenzó Schwartz cuando en su réplica puso en duda las cualificaciones de Krugman a la hora de opinar sobre la crisis. Este injusto comentario de Schwartz (hay que discutir el contenido, no la persona que lo emite) molestó a Krugman, que le devolvió la pulla con ironía: dejó intuir que detrás de las opiniones del economista español había una agenda para reducir el estado del Bienestar, entre otros.
  • Krugman remató su conferencia con algunos comentarios de tinte un poco soberbio: "que prevalezcan las mejores ideas… que son las mías", "¿Deberían confiar en los economistas? Simplemente confíen en mí".

 

Resumen de la charla

 

"Cuán desesperados tienen que estar los defensores de la austeridad para mirar a Estonia y Letonia como ejemplos"
"Estados Unidos no tiene un problema de déficit"
"Los economistas, nuestra profesión, ha fracasado miserablemente"
"My spending is your income"

El planteamiento de Krugman

España será el lugar en el que se decida el destino del euro. En opinión de Krugman, hay tres capas en la crisis:

1) La más inmediata es la crisis de los bancos
2) La segunda es la crisis de financiación gubernamental
3) La tercera y central es la de competitividad

Para solucionar la primera, es preciso inyectar capital directamente a los bancos. Para la segunda, es preciso que Europa emita bonos a través del Banco Central Europeo, reduciendo así el coste de prestar dinero a los gobiernos. Para la tercera, puesto que no podemos mejorar la competitividad de los países periféricos, lo mejor es reducir la competitividad de los que sí lo son, esto es, Alemania. Si Alemania aumenta sus costes laborales unitarios, se comienza a acercar al resto de Europa.

La alternativa, que es la de contener los gastos, es una alternativa inviable por su coste. Es más, los más ortodoxos ponen como ejemplo Estonia y Letonia. Muy desesperados tienen que estar si se ven obligados a poner a estos países como ejemplo. En tres años, estos dos países junto a Irlanda han ido reduciendo el coste laboral unitario, aumentando la productividad. Esa reducción ha sido siempre muy tímida y también muy dolorosa. La evidencia empírica es tozuda: ese no es el camino. Y como España no va a poder bajar esos costes laborales unitarios, la clave es que Alemania los suba. Porque cuando digo que los costes laborales deben bajar, quiero decir que deben bajar con respecto a Alemania. Para eso, la solución pasa por más inflación.

La situación de Grecia es desesperada, la de España es grave, pero tiene solución. El problema de la competitividad española se remonta a los años en que la burbuja inmobiliaria disparó los salarios, y la industria española dejó de ser competitiva, porque se pagaba muy bien en la construcción. España tenía un 12,3% del empleo en construcción.

El euro está en una situación muy precaria. Necesitamos noticias positivas en cada reunión del Consejo europeo, en cada decisión de las autoridades europeas. De lo contrario, estaremos de nuevo inmersos en la peor de las crisis. La Cumbre (del pasado junio) encontró una solución adecuada para abordar el problema de los bancos. Pero necesitamos más. Es más, si el Banco Central Europeo (BCE) no baja los tipos de interés en su próxima reunión, estaremos de nuevo en la cuerda floja. El problema fundamental del euro es que, a diferencia de Estados Unidos, no hay un gobierno central. Por lo tanto, la política monetaria (BCE) debe tomar más protagonismo.

La respuesta de Pedro Schwartz

La rama de Krugman es el comercio internacional. Por su trabajo se ganó un Nobel en 2008 muy merecido. Pero es curioso cómo, bajo el prestigio de ese galardón, a menudo los economistas pontifican sobre temas que no son de su especialidad.

Para Paul Krugman todo es una cuestión de demanda, de impulsar el crecimiento económico en el corto plazo, siguiendo el paradigma keynesiano de que en el futuro todos estaríamos muertos. Pero puesto que fue la expansión de la demanda agregada la que nos trajo aquí a través de los bajos tipos de interés expresamente solicitados por Francia y Alemania, ¿Por qué tiene que ser de nuevo la expansión de la demanda agregada lo que nos saque del apuro? Estos economistas nos crean la burbuja y la quieren resolver con otra burbuja.

No podemos quedarnos en el corto plazo, hay que ver las causas finales de esta crisis.

Krugman ha estudiado a fondo el caso de Japón. En 1991 Japón terminaba con su burbuja inmobiliaria (de mayores proporciones que la española). Intentaron resolverla con inflación, pero por causas técnicas no pudieron. Así que recurrieron a políticas fiscales expansivas. En 1996 el déficit era del 4,3% del PIB, en 1998 del 10%. Estuvieron 10 años estancados por eso. Desde el inicio de la crisis, el gobierno español de la mano de Zapatero aplicó políticas similares por importe de 34 mil millones de euros. No han tenido repercusión y nos han complicado la existencia. Ahora, la economía estadounidense, a pesar de su expansión, no lo está haciendo bien.

La única manera de mantener el estado de Bienestar es mediante unas finanzas sensatas y una política ética.

La buena economía, en resumen, no viene del lado de la demanda, viene del lado de la oferta. El ahorro es bueno. No hay que demonizarlo.

La respuesta de Manuel Conthe

Si a Krugman le dieron un Nobel por sus estudios sobre el comercio internacional, ahora deberían darle otro por la aplicación práctica de Keynes a situaciones de crisis. Krugman gusta mucho de emplear metáforas, como su célebre "Great Capitol Hill Baby-Sitting Co-op Crisis". En ella podemos entender la metáfora del ahorro: en momentos depresivos, ahorrar es un vicio no una virtud. Para entender esto es preciso ver la economía como un conjunto cerrado. La historia nos viene a alertar de que los ciudadanos, tratando de precaverse de un peligro remoto, lo acaban provocando. Esto lo podemos aplicar a la crisis actual, con toda la salida de capitales que está habiendo.

El concepto de "my spending is your income" está muy bien traído. Si Alemania gasta más, nuestra renta sube, y así gastamos más y el dinero que España gasta vuelve a Alemania. Los dos están mejor.

Sí me diferencian algunas ideas de Krugman. Para empezar, el euro no fue un objetivo puramente político. Es más, fue pensado por economistas con un objetivo claramente financiero: tomar prestado más barato. Por otro lado, las reformas constitucionales alemana y española que propugnan el equilibrio presupuestario pueden estar en consonancia con las propuestas de Krugman, por las cuales el gobierno puede tomar una posición anti-cíclica cuando la economía decae. Finalmente, creo que, a diferencia de Krugman, sí disponemos de una bala en la recámara: la reducción de IRPF compensada por un incremento en el IVA. Este podría ser un mecanismo para lograr una devaluación interna. Finalmente, no es tan difícil de conseguir esa reducción de costes laborales. El Gobierno ya lo ha hecho. El diario Expansión, para el que trabajo ahora, también lo ha hecho al bajar salarios un 3%. No es tan impensable como parece.

El debate

Krugman recriminó a Schwartz el que censurase no las ideas sino a su persona sobre la base de su especialidad en economía. Y dejó perlas como que Keynes propugnaba la austeridad fiscal cuando la economía va bien. Eso, reconoce, no lo ha hecho Estados Unidos, aunque en la competición entre Europa y Estados Unidos por ver quién lo hace peor en esta crisis parece que, al menos de momento, la está ganando Europa. "Dadnos tiempo", añadió.

Schwartz le replicó que eso en teoría es muy bonito, pero la rama de economía conocida como "Public Choice" hace tiempo que ha lo ha estudiado llegando a conclusiones totalmente contrarias. Cuando el Gobierno gasta más en las crisis, al salir de ellas no puede volver a la senda del superávit, sino que mantiene el nivel de gastos. Krugman replicó poniendo como contra-ejemplo el plan de Obama de 900.000 mil millones de dólares, tras el cual no se ha mantenido el gasto público. Y Schwartz volvió a la carga diciendo que en conjunto, el Gobierno americano gastó más. Krugman se salió por la tangente comentando que no queda otra: hay más gente jubilada, más gente desempleada y por lo tanto el Gobierno se ve obligado a gastar más.

Schwartz se quejaba de que no se trata de "recortar", sino de repensar el Estado y eliminar sus ineficiencias. Es decir, que cumpla su misión pero de una forma más efectiva y menos costosa. Para Schwartz eso no es recortar, es hacer una economía más productiva y una sociedad más eficaz. Krugman respondió duramente, deslizando que, cuando debate este tema en el Reino Unido, frecuentemente detrás de todas estas críticas a los gobiernos hay un deseo de reducir el Estado del Bienestar.

Krugman advirtió de que si España no cumple el objetivo del déficit, los recortes presupuestarios no ayudarán. "¿De verdad creen que un recorte de 1%-2% bajará los costes de financiación? Yo les digo que no". Preguntado por la cuestión del déficit francés y el desvío presupuestario que tienen de 10.000 millones, comentó que la receta es la misma.

Para Krugman, sus opiniones, frecuentemente pesimistas, no hacen daño, o al menos mucho menos daño que el optimismo irracional que dominó a los políticos durante muchos años. No hay, para Krugman, una crisis de confianza, sino de exceso de deuda y falta de competitividad.

Información con la que ampliar el debate

Sobre Great Capitol Hill Baby-sitting Co-op Crisis:

http://www.slate.com/articles/business/the_dismal_science/1998/08/babysitting_the_economy.single.html

Sobre el resurgimiento de Keynes:

http://www.elblogsalmon.com/economia/el-nudo-gordiano-de-la-politica-economica

Sobre la deuda pública americana:

http://www.elblogsalmon.com/economia/la-deuda-publica-de-estados-unidos-desde-1790-hasta-hoy-que-hay-de-nuevo-viejo

Comentario de Jasay a Krugman:

http://www.econlib.org/library/Columns/y2012/Jasaytwoways.html

Notas Como Speaker

  • Krugman es el Nobel más despierto que he visto en acción. Le encanta el debate y ofrece titulares. Es una apuesta segura como conferenciante.
  • Como ponente, se acerca más al estilo de los economistas: al menos habla tras el atril, con pocas transparencias, muy sencillas y provocadoras. No se mueve por el escenario y a veces se traba (posiblemente de la cantidad de ideas que tiene en la cabeza). El formato ideal de este ponente fue el que adoptó la Fundación: una charla breve de 15 minutos y luego un debate intenso durante 30-40.
  • Pedro Schwartz es muy similar en este sentido a Krugman. También habló desde el atril, y lo hizo con un inglés excelente.

Transparency Vow

El autor de este resumen no conoce al ponente principal, pero sí a Manuel Conthe, Pedro Schwartz, y a los directores de la Fundación.

Sobre el ponente

El economista americano Paul Krugman es uno de los más conocidos e influyentes de nuestro tiempo. Es Premio Nobel de Economía en 2008 y Premio Príncipe de Asturias 2004 por sus contribuciones a la nueva teoría del comercio internacional. Es profesor en la Escuela Woodrow Wilson de Princeton. Es un conocido columnista del New York Times en su blog "La Conciencia de un liberal". Su especialidad está en el comercio internacional, trampas de liquidez y crisis de tipo de cambio. NOTA – Acompañan al ponente Pedro Schwartz y Manuel Conthe en debate posterior.

 

 

Foto oficial de Fundación Rafael del Pino

  

FECHA CONFERENCIA – 3 de julio de 2012
RESUMEN DE – Antonio G. Sansigre
DESTINADO A – Know Square
SOBRE – Resumen-crítica de la conferencia de Paul Krugman
PONENTES – Paul Krugman
ORGANIZADOR – Fundación Rafael del Pino
DÓNDE – Fundación Rafael del Pino, Calle Rafael Calvo, 39
ASISTENTES – 450

Adjunto
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