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Vayamos Adelante, de Sheryl Sandberg

Ser la única mujer en una sala de reuniones ha conllevado algunas situaciones extrañas aunque ciertamente reveladoras. Son las conclusiones de estas situaciones las que Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, comparte en su libro Vayamos adelante, de Conecta. Su intención es inspirar a las mujeres a desarrollar todo su potencial, animarlas a tener sueños ambiciosos y forjarse un camino atravesando los obstáculos a los que se enfrentan hoy en día. Aunque la autora reconoce que el libro es una especie de manifiesto feminista involuntario, también afirma que está escrito para aquellos hombres que deseen comprender qué retos tienen las mujeres en el mundo laboral actual y puedan aportar así su granito de arena en la construcción de un mundo en el que prime la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Desde la cúspide de su carrera profesional y partiendo de ejemplos personales, Sandberg habla con una cuidada y divertida sencillez de las cualidades que una mujer debe tener para alcanzar una posición de liderazgo empresarial y de las barreras internas y externas que debe superar.

Como si de un golpe en la mesa se tratara, la autora destaca que a pesar del creciente nivel educativo de las mujeres y el aumento exponencial de su presencia en el mercado laboral, los puestos de liderazgo están dominados por los hombres. Las cifras demuestran que la sociedad actual no es más igualitaria ahora que hace veinte años. Hay un estancamiento en este aspecto y son muy pocas las mujeres que acceden hoy a los cargos de máximo liderazgo en el mundo empresarial y político.

¿Qué está pasando?, ¿por qué ocurre esto? Entre otros factores de sobra analizados como el famoso techo de cristal o la desigualdad entre sexos, Sandberg explica esta situación por el comportamiento de las propias mujeres. La poca presencia de la mujer en puestos de liderazgo se debe en parte a conductas recurrentes que las mujeres realizan una y otra vez y que hacen que se queden atrás en sus carreras profesionales en lugar de ir hacia delante. Su tendencia a la baja autoestima y a autosilenciarse o la asunción por parte de éstas de ciertos estereotipos negativos considerados socialmente adecuados, pero que carecen de fundamento, constituyen frenos a sus carreras. Así, la autora considera que las mujeres han hecho suyos mensajes tales como que la ambición por el liderazgo por parte de las mujeres es algo negativo, las mujeres que lideran son “mandonas” o las mujeres con éxito profesional carecen de vida personal.

La autora contrapone así la suposición de que los hombres pueden tener una vida profesional exitosa y una vida personal satisfactoria a la creencia asumida por muchas mujeres de que para ellas tratar de tener ambas cosas resulta difícil o imposible. El origen de estas creencias está en el miedo: miedo a fracasar, miedo a ser juzgada, miedo a no gustar o miedo a no cumplir las expectativas socialmente atribuibles a una mujer. Por esta razón, Sanderg destaca que el crecimiento profesional depende de la superación de estos miedos y de la asunción de los riesgos que conlleva superarlos. Recuerda la autora que el poder no se ofrece, es necesario buscarlo y la forma más común de renunciar a él es pensar que no se tiene poder en absoluto.

La autora anima a las mujeres a ser ambiciosas, a valorarse, a tener la autoestima elevada, a trabajar duro, a obviar los miedos y a ignorar los estereotipos antes mencionados en pos de la igualdad. En definitiva, insta a las mujeres a superar estas barreras internas que suponen una autolimitación en sus carreras profesionales y a no dejarse arrastrar por ciertos paradigmas tan característicos de la situación de la mujer en el ámbito laboral. Destaca también el importante papel de las mujeres líderes para hacer posible esa igualdad.

Asimismo, Sandberg aborda el asunto de la maternidad e insta a las mujeres a no echar el freno en sus carreras profesionales en el momento de ser madres. Considera que a las mujeres les resulta demasiado fácil abandonar el mercado laboral en un momento así puesto que sienten que la responsabilidad de cuidar de sus hijos es principalmente suya,  mientras que  a los hombres les resulta muy difícil abandonar el mercado laboral puesto que consideran que la responsabilidad principal de mantener económicamente a sus familias recae sobre ellos. Pareciera que ni las mujeres ni los hombres tuvieran otra opción. La autora vuelve de nuevo a las expectativas específicas de cada género y destaca que éstas siguen siendo una profecía que acarrea su propio cumplimiento. Afirma que la creencia de que las mujeres están más comprometidas con la familia que con el trabajo tiene una influencia nefasta sobre las mujeres, puesto que los empresarios suponen que no serán capaces de estar a la altura de las expectativas en el ámbito profesional. Y lo contrario se aplica a los hombres, de quienes se espera que antepongan siempre su carrera.

Una figura que toma protagonismo en el libro de Sandberg es Superwoman a la que tilda de la villana del movimiento feminista. Es imposible hacerlo todo y esperar que todo salga perfectamente. Éste es el camino directo a la decepción y a la frustración. La autora considera que el éxito a largo plazo en el trabajo depende frecuentemente de no intentar satisfacer todas y cada una de las demandas. Es necesario tomar decisiones de forma deliberada, establecer límites y respetarlos. De hecho, la autora menciona que el éxito consiste en tomar las mejores decisiones posibles y aceptarlas.

Finalmente, Sandberg anima a hombres y mujeres a aceptar y superar sus diferencias y a ayudarse unos a otros, huyendo así de la tradicional guerra de sexos. No obstante, se echa de menos algo más de profundidad en el papel que los hombres tienen en facilitar el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo en el ámbito laboral. No se trata sólo de que no estorben en este acceso, sino de que tengan un papel activo. Está bien ir adelante, pero sería mejor ir acompañadas.

Es éste un libro que no deja indiferente a nadie. La propia autora reconoce que levantará críticas como así ha sido pues no todas las mujeres ni todos los hombres quieren aspirar a puestos de liderazgo. Sandberg no niega legitimidad a ninguna de las opciones posibles, siempre que sea elegida, ni pretende juzgarlas. Con independencia de la opción escogida y bajo el lema que da título al libro, la autora aspira a llamar a la responsabilidad individual y colectiva de las mujeres a la hora de desarrollar sus vidas y sus carreras profesionales y les recuerda que, si quieren, el liderazgo femenino es sencillamente posible.

 

Portada del libro

Adjunto
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