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La brújula de Shackelton (Reseña del libro de Jesús Alcoba)

Algo me llamó la atención de este libro el primer día que llegó a mis manos. Todos los miembros del jurado de los Premios Know Square dábamos los primeros pasos en el proceso de ir filtrando los variados ejemplares que nos habían hecho llegar las distintas editoriales. Ver en la portada el nombre de Sebastián Álvaro –creador de “Al filo de lo imposible”- como prologuista del libro me puso en alerta. Se me disparó un pensamiento: “Si un aventurero de las características y talla de ‘Sebas’ -a quien tengo el placer de conocer y con quien comparto grandes amigos-, se ha prestado para escribir el prólogo de este libro, mucho y muy bueno debe haber en sus páginas”.

Y eso que fue una premonición, se convirtió en una realidad que elevó el libro y a su autor hasta el pódium de los tres libros más destacados de entre los diez finalistas. Un español entre americanos (Jeremy Rifkin y los hermanos Heath), un libro escrito por Jesús Alcoba, director de la Escuela de Negocios de La Salle y experto en liderazgo, que nos ayuda a entender la magnitud del desafío al que se enfrentó Ernest Shackelton y cómo lo que fue un aparente fracaso, lo convierte en una hazaña verdaderamente inigualable de la que se pueden extraer innumerables aprendizajes de liderazgo y éxito, con aplicación en primera persona y perfectamente trasladable al día a día. Una hazaña que fue llevada a cabo por una persona de carne y hueso, como cualquiera de nosotros, que supo ejercer un estilo de liderazgo verdaderamente sólido y movilizador.

En este libro, Alcoba nos acerca a aquella figura humana y a aquella aventura de una forma muy amena para que extraigamos importantes aprendizajes. Nos acerca también a nosotros mismos, poniéndonos ante un espejo situacional, todo ello desde la perspectiva de entender el liderazgo que ejercía Shackelton y que le brotaba de forma apasionada en sus modos de hacer. Un ejercicio literario que se convierte en un proceso de comunicación y redacción por el cual el lector sea profesional, directivo, empresario, estudiante, autónomo o jubilado, puede realizar un proceso de autoconocimiento en el liderazgo que le ayudará a reflexionar sobre aspectos propios, que en numerosas ocasiones, aplazamos por la incomodidad que nos supone abordarlos.

En este sentido, Jesús Alcoba estructura el libro para que su lectura se haga fácil y ágil. En cada capítulo, un poco de historia de la expedición, seguido de un desarrollo más técnico y empírico directamente relacionado con esa parte de la narración. Cada capítulo lo concluye con un ejercicio o test que ayuda a una toma de conciencia individual en relación con lo abordado de forma muy práctica. De este libro puedes obtener significativos aprendizajes y también puedes detenerte a sopesar sobre aspectos del liderazgo que nos afectan directamente y que bien pueden formar parte de nuestro día a día de trabajo.

El autor nos quiere ayudar a alcanzar la claridad y determinación que demostró Shackelton a la hora de desarrollar un liderazgo que nos acerque al éxito, pues como reza el epitafio de la tumba del explorador, “Sostengo que un hombre debe luchar hasta el límite por aquello que se ha propuesto en la vida”. Para ello, el autor, nos lleva a la reflexión sobre ocho grandes cuestiones que, a su criterio nos acercarán al éxito personal:

a) Rumbo. Tomando como referencia la claridad que mostró el expedicionario protagonista del libro, nos recuerda la importancia de tener claros los objetivos de vida, los cuales nos van a marcar sin lugar a dudas la dirección de muchas de nuestros desempeños cotidianos. Pone especial énfasis en dotarle de sentido a nuestras vidas a través de hacer lo que hacemos de forma apasionada, algo que señala como el primer paso necesario de un camino hacia nosotros mismos.

Destaca la importancia que tiene pararse a reflexionar sobre tres aspectos a la hora de definir nuestro rumbo en la vida: la estrategia vital, la capacidad de adaptarse a los cambios y pasar del pensamiento a la acción.

b) Regeneración. Destaca la importancia de tener la capacidad y la habilidad de reposicionarse ante los acontecimientos que nos vengan, la capacidad de adaptarse a unas circunstancias cambiantes y seguir con el espíritu intacto de cara a afrontar el desafío que tengamos entre manos.

“Un hombre debe abocarse a una nueva meta tan pronto como la anterior fracasa” es una frase de Shackelton que recoge la esencia de la resiliencia, cualidad fundamental, necesaria si queremos alcanzar el éxito, pues nos permitirá recuperarnos de la adversidad y reenfocarnos sobre nuestros objetivos.

Tras la adversidad enfrentada, está claro que no volvemos a ser la misma persona, sino otra que ha tenido la oportunidad de crecer y descubrir nuevas capacidades gracias a la libertad interior con la que eligió la actitud con la que enfrentarse al desafío que nos hará crecer.

c) Enfoque. Considerado por Jesús como una de las cualidades imprescindibles para el éxito, puesto que con ella nos mantenemos leales a nuestros objetivos. En este sentido, nos invita a tomar conciencia de la situación en la que estemos inmersos y mantener el enfoque barajando las principales alternativas sobre las que decidir.

Apoyándose en el modo en que Shackelton mantuvo el foco en sus objetivos a largo plazo, el autor nos evidencia que la atención plena nos sirve para focalizarnos en nuestros esfuerzos con plena conciencia de lo que sucede en el presente y la mirada puesta en un futuro a largo plazo. De igual manera, pone énfasis en la necesidad de saber relacionarnos con nuestros pensamientos y nuestras emociones de forma que evitemos quedar atrapadas en ellas y por ello neutralizados.

d) Dureza. Comenzar un capítulo con una afirmación tan contundente como “Por la resistencia venceremos” es tan convincente como hablar de un éxito ya alcanzado. Sin embargo, avanzando por los párrafos de este capítulo llegamos a la afirmación que hizo uno de sus hombres refiriéndose a la envergadura de adversidad en la que estaban inmersos: “Nunca me he sentido tan seguro de algo en mi vida como aquella noche de mi muerte”. Una frase que evidentemente, fue escrita vez superada una situación de extrema dureza.

A partir de ahí comprendemos la necesidad de salir de las comodidades habituales de la sociedad actual (procrastinación) y atrevernos a adentrarnos en áreas de incomodidad en las que seguro tenemos mucho que aprender y que crecer (autocontrol). Aquí toma especial protagonismo la fuerza de voluntad, un motor que nos permite cruzar témpanos de hielo vivenciales y enfrentarnos desde la resistencia individual las dificultades que se pongan en nuestro camino hacia el éxito. Cuando estamos al borde del agotamiento, pensar en el “para qué hacemos las cosas” nos ayuda a resistir, perseverar, seguir adelante y vencer.

e) Constancia. Shackelton logró crear un ambiente de relativa normalidad sobre la base de unos horarios y unas tareas. La constancia en estas rutinas se convirtió en un factor clave adicional para alcanzar el éxito, en la supervivencia y rescate de la expedición, y por supuesto, en las vidas de los expedicionarios.

De igual manera sucede en nuestras vidas, la práctica deliberada de los hábitos nos permite introducir cambios que, si bien al principio pueden resultarnos de cierta incomodidad, mantenidos con constancia nos pueden reportar significativos beneficios en términos de motivación, salud mental, equilibrio y sentido de aprovechamiento del esfuerzo.

f) Energía. Tras algo más de dos años inmersos en una tremenda adversidad, las circunstancias habían despojado a los expedicionarios de todo lo material y externo que podían tener, les había conducido a su más absoluta esencia como personas. Shackelton lo resumió en una frase tremendamente descriptiva: “Habíamos llegado al alma desnuda del hombre”.

Llegar hasta ahí, lo lograron prestando atención a tres factores fundamentales que siempre debemos cuidar de forma permanente a lo largo de nuestras vidas: un ejercicio practicado de forma regular, una alimentación equilibrada y un descanso adecuado para reparar el desgaste.  Es necesario que nos convenzamos de que llegar a elevados niveles de rendimiento sólo de logra con elevadas dosis de energía. Energía física, energía emocional, energía mental y energía espiritual, la más potente cuando las otras se agotan.

g) Mentalidad. Fundamental para conservar un tipo de comportamiento y actitud que contribuya a dar lo mejor de nosotros mismos, sean las circunstancias que sean en las que estemos inmersos. Shackelton y toda la tripulación, la tenían. Una mentalidad que les permitía enfrentarse a tan fría y dura adversidad de manera sorprendente y casi alegre. Jesús Alcoba nos muestra que no todos vemos la realidad de la misma manera pero si podemos escoger cómo queremos ver la realidad y a través de qué emociones, de forma que se nos haga más llevadera la situación en la que estamos inmersos.

Podemos optar por una mentalidad fija o desarrollar una mentalidad de crecimiento. En el caso de la expedición Endurance queda patente la mentalidad que desarrollaron y que además contribuyó a que desplegasen un verdadero optimismo que fue pieza clave en la supervivencia.

h) Conexión. Escoger a los miembros de un equipo pasa por valorar cualidades más allá de las capacidades técnicas. Shackleton, y así nos lo muestra el autor en este capítulo, puso especial hincapié en que las personas aportasen a la expedición algo más allá de su experiencia. Una habilidad, una cualidad, algo que les hiciera valiosos a la hora de conformar un equipo conectado entre sí y con él.

Es como si hubiera tenido la vista más larga y hubiera previsto los acontecimientos de forma clarividente, ya que cualquier persona integrada en una sociedad de forma sólida tiene mayores posibilidades de sobrevivir que alguien desarraigado.

Sin duda, Jesús Alcoba, por medio de esta inigualable aventura y a través de la figura de Shackelton nos invita a realizar una verdadera expedición hacia nuestro interior donde descubrir las cualidades que forman parte de nosotros y que seguro contribuirán a alcanzar el éxito en nuestras vidas. El autoliderazgo es la antesala del liderazgo, y este, el primer paso para el éxito personal.

“La mejor de las enseñanzas de Shackelton es que cualquiera de nosotros puede aspirar a llegar al límite, a su límite, que es tanto como afirmar que las personas normales podemos realizar cosas extraordinarias. Cuando se cree firmemente en algo, se lucha por ello y se trabaja unido a otros sin descanso, se puede conseguir cualquier cosa que nos propongamos” – Sebastián Álvaro.

Adjunto
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Comments (2)

  • Felipe Génova Fuster

    Felipe Génova Fuster

    02 Abril 2015 at 20:08 | #

    Excelente reseña.

    reply

  • Borja Milans del Bosch

    Borja Milans del Bosch

    07 Abril 2015 at 15:38 | #

    Muchas gracias, Felipe.
    Un saludo cordial.
    B.

    reply

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